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sábado, septiembre 19

Ansiedades

Y miro la gente pasar.
Por la ventana se cuelan todo tipo de sonidos, van desde el perro imitando a las ambulancias, las alarmas de coches y un “cambia ya de color” de algún peatón apurado. Estoy desconfiando mucho del clima, está nublado y asusta al sol, se alejan más las lluvias que me hacen, como siempre, pensar en la distancia que hay hasta ti.
Pero no quiero ponerme cursi.
Algo aplasta al mundo.
No son nada más las nubes que de repente se han venido a vacaciones a mi escritorio, hay algo más en el ambiente que no se deja ver del todo bien, y a veces me da por pensar, si se nos ha vencido el recibo de luz, de tierra, de mares, de suerte para seguir cavilando y nomás, existirnos porqué si.
Yo aprovecho el tiempo y te robo un beso mientras caminas allá en la ciudad donde trabajas ahora.
Pero no quiero ponerme cursi.
Es que se nos cuartea la realidad.
Y por las grietas vienen demonios vestidos de traje, casi siempre amarillento, fumándose su bilis mientras el diablo juega a chuparse los ojos, a olvidar el miedo de caer desde el sol, libre, caída libre, y no la libres hecho un susto contra el pavimento. Todos son solo sueños que reverdecen mientras se marchita la fe.
Mi fe sigue intacta, debo decir.
Le sigo rezando a tus lunares y sonrisa.
Le sigo anhelando a tus ojos posarse ante mi. A tu boca por más besos. Pero no quería ponerme cursi. Y que más da. No dejo de pensarte. Que más da si no paran de antojárseme tus manos en mi pecho. Nada más quise pensar, el cielo se sigue arrullando entre las nubes, mucho barullo afuera, me voy a soñarte, me voy a pensarte para ya despertar.

jueves, abril 16

Diurno breve

Ya te veo, cuando vienes y descalza te paseas por mi cuarto. Yo sigo dormido con los ojos abiertos, descansando la espalda y contemplando la nada encima de mí. Las torpes ideas arremeten pinchando al sol de recuerdos, y gotea despacio en mi frente y le escurre a mis ojos algo parecido a tu imagen, aleteando en la ventana pero sin entrar, sin esperar respuesta, y miras los libros, las ganas, pero te vas de regreso a tu mar. Poseidón sonríe airoso, su sirena regresa cuando él, y su aire hastiado, le llena de corales la cuna donde debe reposar para toda la eternidad. Despojarse ganas y sueños, desvestirse de ilusiones y risas, de amor, de besos en los pies y de la soledad de ser libre. Yo te veo cuando pasas despacito por mi playa, apenas dejas huellas en la arena, rodeas los arrecifes de mi poca luz y te desvaneces cuando llega la hora de contarte algún sueño. Y así, pequeña, esquirla de olas eternas, te paseas otra vez por esta tierra encantada, siempre, para irte otra vez al cuadernito de donde alguna vez te saqué.

Será la memoria de las manos, de los pies, la que nunca olvida. Serán los besos, tu cabello, la fe, la que se empeña en soñar(te) otra vez.

domingo, febrero 9

Que meloso

A ratos pienso que...
...al fin y al cabo, no me sé conformar; amarte así es redundante; a veces ni yo lo creo, a veces casi estoy seguro de que me volví cuerdo otra vez; pero total, que me ames para tus adentros no reconforta tanto como debería (en teoría), que seas de hielo y yo arda con la imagen de tus lunares no resulta decoroso para mi dañada razón; tú guardándote tus ganas y yo dibujándolas a cada oportunidad es un juego que jamás podría permitirme (el bufón) ganarle a nadie; tú y él abrazados y bailando; ellas y yo jugando al calor de ratos; tú y yo en polos tan opuestos como un te amo y lo amo a él; un vértice bizarro entre un papel firmado, una foto de hastío y cien fotos dormidos, para recordar cada detalle tuyo. Así no gano. Sonríe escarabajo y disfruta tus ratos a solas con ella (imaginada) sobre el pasto; que resulta que resuelto el laberinto, allá adentro se ha quedado la misma duda, el mismo arranque de disgusto efímero, y la misma sonrisa de genteviva, para que el mundo siga creyendo que tienes corazón.