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domingo, febrero 12

Ella sigue siendo Luna

Recuerdo un beso, sincero y tibio, 
unas manos torpes y un sudor ensimismado,
estos pechos vendedores de suspiros,
dos espaldas ansiosas por cosquillear,
y un segundo beso, eterno, que hasta hoy, 
no quiero dejar de saborear.

lunes, agosto 29

Despedida

Te digo adiós, y acaso te quiero todavía.
Quizá no he de olvidarte, pero te digo adiós.
No sé si me quisiste... No sé si te quería...
O tal vez nos quisimos demasiado los dos.

Este cariño triste, y apasionado, y loco,
me lo sembré en el alma para quererte a ti.
No sé si te amé mucho... no sé si te amé poco;
pero sí sé que nunca volveré a amar así.

Me queda tu sonrisa dormida en mi recuerdo,
y el corazón me dice que no te olvidaré;
pero, al quedarme solo, sabiendo que te pierdo,
tal vez empiezo a amarte como jamás te amé.

Te digo adiós, y acaso, con esta despedida,
mi más hermoso sueño muere dentro de mí...
Pero te digo adiós, para toda la vida,
aunque toda la vida siga pensando en ti.


Buen viaje girasol.

sábado, agosto 13

Caer

Su destino era fugaz pero quiso darlo todo en aquel instante para brillar por siempre. Pensó que con su más grande esfuerzo algo sucedería en aquella tarde en que viera el mundo por primera vez. Sintió recorrerle su piel mojada toda una estampida de ilusiones que iban desde cielos llenos de estrellas donde irse a morir en paz, hasta noches reflejadas en lagos de plata donde pudiera hallar ese gran amor que había estado esperando. Pensó y soñó todo aquello que podría encontrarse solo en libros o en grandes historias llenas de emoción, se preparó y salió, decidido a ser todo. Y como lágrima que era, recorrió aquella mejilla brillando como cometa contra un cielo terciopelo azul, brilló, hasta caer, eterno, feliz.

viernes, agosto 5

GiraLuna

Cuando el conejo hizo aquel guiño con la nariz, entendí que se dirigía a mí, y las demás gentes en el ascensor se miraron extrañados mientras me hice tan pequeño como pude y me escabullí entre los botones que marcan los pisos del edificio. Las ataduras eléctricas y los tornillos rasgaron mi ropa y al conejo lo dejaron con manchas rojas en la piel, pero siguió delineando cables hasta que caímos en un hoyo con una etiqueta que lo marcaba como: peligroso. Al final de la caída, el conejo estaba muerto de risa y yo riendo hasta morir, la gracia no fue en si aquella caída sino ponernos a pensar en los pobres pasajeros atrapados allá arriba, los bomberos afuera tratando de abrir la puerta y la gente adentro, histeria fugaz apoderándose de sus bocas, tratando de explicar que un extraño y un conejo se escaparon por el tablero de controles, y antes de su graciosa huida, apretaron el botón: OLVIDAR.


PD1: Mantenerse cuerdo se va volviendo una difícil tarea. Poner los pies en la tierra será la solución.

PD2: ¿Aún me lees?

miércoles, septiembre 22

Luna de Girasoles

Lo sé de sobra. Sin embargo me gusta imaginar que estás a mi lado. Te cuento de mi día y te abro la puerta para que subas a mi casa segura de que estoy ahí para recibirte. Lo sé de sobra. Y de todas formas te escribo mis locuras imaginando que tus ojos son los primeros en saborearlas. Me gusta imaginar que ríes y suspiras con cada texto que encuentras por aquí, los lees y recuerdas algunos momentos que pasamos juntos. Lo sé de sobra. Y sin embargo deambulo por las calles de esta ciudad, para estar listo cuando vengas a mí. Sin embargo me gusta imaginar que un día el cielo se pinta de naranja; sin embargo me gusta imaginar tortugas volando y alacranes tomando el sol en traje de baño bajo un farol; sin embargo me gusta estar en la ventana mirando cangrejos bailarines que desfilan celebrando la revolución; sin embargo, me gusta imaginarte diciendo que me quieres; sin embargo, me gusta imaginar que la vida no está tan jodida como dicen los periódicos del corazón; sin embargo, lo sé de sobra, no todos los días se puede amanecer de colores en un cuento de hadas, si amor, lo sé, pero déjame gastar suspiros en ti, al cabo que mañana vuelvo a soñar tus pies y me brillarán los ojos para cantarte alguna canción; no hagas caso del ruido de estos ojos, no hagas caso de la maraña que se ha vuelto este corazón.

sábado, marzo 13

La distancia

La distancia entre tu casa y la mía debe ser más o menos como de aquí a la luna. Al menos así se siente a veces, cuando se antoja un beso tuyo, ver una película colgado de tu hombro o volverme un ser diminuto que te recorra desde los talones hasta el huesito de la cadera que siempre te da cosquillas, dar vueltas por tu espalda y decirte un par de cosas sucias al oído, meterme debajo de tu blusa y buscar con los ojos cerrados tus ganas, ese pequeño mar donde por fin pueda ahogarme otra vez. La distancia entre tu casa y la mía a veces es inversamente proporcional a las ganas de besarnos, pero que le vamos a hacer.

lunes, noviembre 9

Debería

Debería ser tan sencillo,
como cerrar los ojos,
o sentir el martilleo de unas alas de mariposa romper el cielo y elevarse para no volver;
debería ser tan simple,
como respirar,
o sentir en la espalda el cosquilleo de libélulas que sonríen y arrancan montañas a su paso por la tierra;
debería ser tan obvio,
como cegarse al mirar la luna,
o resbalar de risas cuando escuchas su voz del otro lado y te das vueltas en el colchón;
debería ser tan fácil,
como contar los latidos,
o probar el vino de las extrañas musas que se esfuman cuando viene la mañana, cuando se acaba la noche y su ilusión.



Debería ser tan solo un paso más para estos pies. Pero no te sé olvidar.