lunes, agosto 31

Sigue

La vida sigue.
Es eso que te enchina la piel
lo que te mata y lo que llena de tristeza al color morado.
Es –como si necesitara decirlo- la cadencia de tus pasos
la tarde detenida de tus manos sobre mí
el instante, petrificado, en que tu aliento me llenó de caricias
rock & roll bailando por mi piel
antes de que la noche se largara tan lejos
y nos quedara el día
que es lo que le sigue al segundero y sus interminables  sesenta segundos.

Pero no es poesía.

viernes, agosto 14

Un cuento vacío... un cuento imaginado

Mientras peleas por liberar el mundo de los sueños sin fe, la cafetera explota en hordas de sabor que planean escurrírsenos despacio por la boca, llenarnos de vida y sueño diurno para de noche, estar alertas a la lluvia de lunas que amenaza con mojarnos hoy. Mientras te empeñas en la cruzada inútil por curar de tristeza a las montañas, la bicicleta abandonada le cuenta el rincón los secretos más íntimos de la habitación, las deshoras sin poder dormir, las cervezas sin música, y las risas sin eco ni remordimiento de conciencia bajo aquel colchón de cielo. Mientras deliras por las ansias locas de llenar de tus pasos al mar, la playa se retira ingenua a la tarea prodigiosa de ser balas contra la locura que nos acecha queriendo adueñarse de nuestra humanidad. El trigo de las manos resbala y los campos se vacían de luz, se llenan de sol rojo, de la tarde que herida se marcha por el mismo camino y el trovador que de su mano alimentaba la saliva del viento, decide abandonar la guerra, tirar versos de los árboles y hacer una lista de todas sus formas de decir adiós, de cerrar los ojos y olvidar. Mientras batallas contra mil dragones uno se pregunta quien imagina a quien. Un hada de pelo negro y largo, vestido azul que contempla sus alas como quien quiere descifrar el poder de los sueños aferrados a su cintura, y nada, un cuento vacío, un cuento imaginado, muchas letras en espera de ojos que no les hallen sentido y se revuelquen de placer. Aunque allá debajo de mis manos, exploten los recuerdos y las pastillas tengan el mismo efecto que quisieron tener ayer cuando llegaron a pedir asilo. Pastillas. Ideas. Sueño. Llover. Calmar. Olvidar. Ser.

lunes, agosto 10

Me gustaría ser tu gato.

Podría decirte que mis ojos
que no son de gato se dilatan
cada vez que te ven,
para no perderse de esa manera
en la que haces que me asombre
el mundo.

Me iluminas,
me desarmas,
y haces que ronronee silencioso
en mi cabeza para ti
un par de versos;
mejor dicho,
me gustaría ser como Gastón,
posar en tu ventana,
ser un animal,
sentir sin decir nada,
decir te quiero
y que tú, solamente
me escuches maullarte..

Ser noche y no comer estrellas / Gutapercha

Salí de cacería por la lluvia de estrellas anunciada para anoche, tenía hambre y preparé una sartén (con teflón) y un poco de aceite, la lumbre lista y la panza ansiosa, con ganas de una estrella empanizada. Pasaron varias, más rápido que lo que me pongo triste y ni sus luces pude saborear, vino otra oleada y alcé la red y la mirada esperando mi fortuna, pero a ninguna la pude atrapar.

Desperté y de madrugada quise volver caminando a mi cuarto, pero las dos estrellas no querían soltar mis brazos, íbamos volando bajo y fuerte, ellas con una risa de fiesta y yo con el aire y el rocío en la cara, viajando hacia donde sea que van las estrellas fugaces, tuve que alzar los pies para no pegarle a unas montañas, luego ya no sentí los brazos y no sentí volar, nadábamos en el aire y éramos estrellas sin preocupación alguna, volando, nadando y corriendo sin otro sentir que el aire en las puntas de cada uno de nuestros destellos, íbamos más fuerte, esquivando montañas, esquivando edificios, esquivando sartenes, y esquivando ser estrella lista para empanizar.

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Instrucciones para un Corazón con Gutapercha:

1- Querer en silencio

2- Desear el bien

3- Soltar y dejar ir

Soltar no es rendirse, es honrar lo vivido y abrazar el silencio cuando el alma ha entendido.




miércoles, agosto 5

Despedida

Te digo adiós, y acaso te quiero todavía.
Quizá no he de olvidarte, pero te digo adiós.
No sé si me quisiste... No sé si te quería...
O tal vez nos quisimos demasiado los dos.

Este cariño triste, y apasionado, y loco,
me lo sembré en el alma para quererte a ti.
No sé si te amé mucho... no sé si te amé poco;
pero sí sé que nunca volveré a amar así.

Me queda tu sonrisa dormida en mi recuerdo,
y el corazón me dice que no te olvidaré;
pero, al quedarme solo, sabiendo que te pierdo,
tal vez empiezo a amarte como jamás te amé.

Te digo adiós, y acaso, con esta despedida,
mi más hermoso sueño muere dentro de mí...
Pero te digo adiós, para toda la vida,
aunque toda la vida siga pensando en ti.

martes, agosto 4

Quería hablar de amor...

 ...luego empecé hablando de deudas, y acabé hablando de dudas, deudas, y desamor.

Hay veces que entre más te enamoras, más se empeñan en que te desenamores. Hay veces que entre más quieres a alguien, más se aleja de ti. Hay veces que entre más debes, más deudas se asoman a cobrar. ¿Será relativo nada más? ¿O será que de verdad el cariño espanta a la gente? ¿Cariño? ¿Ilusión? Sí, eso debe ser, la ilusión espanta a quien sea. Esto de los nervios por no saber hacer dinero me desespera a veces al borde de querer vender mi alma al diablo, pero el diablo no trabaja los domingos ni le interesan clientes que luego se puedan arrepentir y lo convenzan de devolverles el alma a cambio de un par de zapatos de su tamaño.

Como sea, este es uno de esos días en que despiertas bocabajo contra el mundo, hastiado hasta de ti y de lo que sea que te rodee o te vaya a rodear en las horas que vengan, con ganas de aventar todo por la ventana y pedirle por favor al perro del vecino que se calle, que se calle ya.

¿Has notado cuando crees que te enamoras que crees que ella también se ha enamorado de ti? Y tú ríes como idiota de todo lo que hace y ella te da un manazo cuando (sin querer) hablas alguna tontería y ella se ríe a carcajadas. 
Es curioso porque luego luego la perdonas y vuelves con tu risa de mente extraviada, sorbes la cerveza y ruegas que la música de Pink Floyd siga siga siga y ella siga moviendo así de lento el cuerpo, mientras te llenas los ojos de su luz.

Pero luego bajas la vista y parpadeas lento, vuelves a sentir aquellas preocupaciones por las cosas que valen poco, tan poco que no te alcanza para pagar, y entre ese despertar la ves aún más lejos, te arde el manazo y te arde el orgullo cuando le miras los labios imposibles y el pelo que casi te convierte en piedra cuando lo ves. Echas los ojos a la vuelta de la esquina esperando ver que el diablo haya recibido tu email, y suba como loco a la tierra con los papeles listos para saldar tus deudas y venderle lo poco que quede de ti.

Sería desastroso leer el contrato de letras rojas y darte cuenta que el "pa que te condenes" no incluye algún tipo de amor, ya entonces tú habías comprendido que las tristezas del corazón y las del bolsillo se pagan con moneda diferente, y sin embargo, usamos el mismo envase para guardarlas, cuidarlas y atesorarlas, y lo malo viene cuando el envase se llena y en la mañana estás llenos de dudas, desamor y espejos que te enseñan el verdadero espíritu patético que vive en ti.

Y cuando abres los ojos estás sin alma, sin alas, sin amor, y con un manazo que arde, arde, y con imposibles que duelen duelen, y con un futuro de dudas, deudas, y con los ojos que lloran, lloran, y con el cielo que amenaza lluvia y tú ya no sabes si es lluvia de las que mojan, de las que asustan, o de las que limpian todo lo que quieres ya no esté.