Indudable el sentimiento de alzar el vuelo, casi instantáneo, a la orilla de esta mesa de madera y con los ojos clavados en el lazo amarrado a la viga, no sé si el nudo sea el adecuado y con mi salto consiga nada más romperme el cuello, que muerte menos digna debe ser, pero he descartado las demás opciones de suicidio, esta es la más barata, la de los coches y la carretera no era mala idea, pero ya empieza a anochecer, y no quisiera lanzarme ante el conductor equivocado, ah, claro, habría que escoger, no muy alto ni muy viejo, tampoco, una pobre señora que no lo pudiera superar, en fin, deseché la idea muy pronto, la idea de mi en pedazos rodando por la calle no me agrada, mejor así, aquí quieto y en lo oscuro, pateo la mesa a un lado como en la película aquella y dejo una frase que todos vayan a recordar, perdiendo el aire lentamente y quizá arrepintiéndome de la grandiosa decisión. Ya me empiezan a flaquear las piernas, el nudo listo, los pies en la orilla, uno ya en el aire y el otro listo para tambalear la mesa y caer, solo quiero dejar antes un recuerdo, una frase peculiar, siento que se me resbalan los pies, el nudo está creo demasiado apretado, lo quiero aflojarrr por qiue sientoo quer ya nop ppuedo ressepira, yya casdi n alcanso l rtecladfo i distingtho lko qwer ijnttegntto essscvribvir solo dire queueeei ...... . . .. .. ... .. . ..
miércoles, marzo 25
martes, marzo 10
Juguetes
En una pequeña caja de cartón, algo así como 30 carritos de plástico, de esos que son amarillos, rojos y azules, y los armas de varias maneras, los halle y juro que los había olvidado. Cuando muchos de mis amigos en la primaria tenían los juguetes más nuevos que anunciaba Lego, a mí me regalaron los de plastiquito. Empecé por sentirme triste y reclamar, pero luego, ya que no había otra opción que jugar con ellos, me inventé un nombre, una habilidad y una historia para cada uno de ellos, ya no los recuerdo, pero todos eran parte de un equipo élite de juguetes hechos en base a una aleación extraterrestre similar al plástico que conocemos, pero indestructible, y en cuya acción dependía la vida y seguridad de la raza humana... No sé cuánto jugué con ellos y esta historia, solo sé que los sigo guardando y se siguen salvando del olvido cada vez que de casualidad les quito el polvo y me divierto al menos un rato acordándome cómo fue que nunca tuve los mejores juguetes, ni los más nuevos ni los más caros, pero siempre fui el que se divirtió más de todos mis amigos. Yo no sé si valga la pena tirar este tipo de recuerdos, es cierto, ni por tener buena memoria nos acordamos de ellos, y de vez en cuando sirven para enseñarnos algunos valores olvidados. Yo sé que no he usado esta bitácora (blog) para este tipo de comentarios, pero hoy lo quise hacer, porque traigo tal cantidad de recuerdos en la piel y en los ojos y en las manos, que ando caminando con harto cuidado, con cierto miedo a tropezarme y dejarlos caer, me alimento de recuerdos porque sé que quitan el hambre, y por qué sé que no me los quiero dejar de comer. Era día de limpieza, pero no me avisaron que del alma.
siempre estaré contigo para lo que necesites y tú???
con ganas de caminar y hablar todo el camino... me acompañarías
martes, marzo 3
Los últimos días de un hombre condenado...
"yo contigo mantengo las distancias
mi anhelo las rompe alegremente..."
mi anhelo las rompe alegremente..."
Soy una piedra, una piedra color gris, de textura difícil, sucia, oculta a la orilla del camino, ojos negros, alas embarradas a la piel, como escamas, pero que antes servían para soñar…
No sé escribir, y me cuesta mucho trabajo leer las señales que han puesto a esta carretera, ¿supe leer algún día? Creo que sí, incluso llegué aquí por mi propio pie (debí decir alas), aunque en realidad el viento me trajo, me alzó un día entre un suspiro de invierno, y me tiró a esta orilla, cuando el sol se ocultaba nervioso atrás de la montaña azul que me queda enfrente, y que representa mi única ventana al mundo…
He visto pasar el tiempo como quien corta el alma con un cuchillo, sin temor, sin pensarlo y sin detenerme a meditar en ello, lo veo pasar corriendo y a tientas quererse agarrar de algo que le recuerde, pero ni yo, ni las otras piedras (¿a dónde se fueron?) que estaban aquí antes que yo, le ayudan a aferrarse a nuestra sien…
A más tardar mañana vendrá la lluvia otra vez, a veces nos arrastra camino abajo, nos moja y nos deja aún más grises, y cuando se hace noche, las luciérnagas se espantan de vernos mirando arriba, queriéndolas atrapar, entonces, no queda más que resignarse a seguir comiendo hierba, o las sobras de insectos que se paran encina, revolotean, y se van.
Soy una piedra, pero hoy me duelen un poco las alas, el sol sigue pegándome en la cara y la ventana está abierta de par en par, voy rodando, todo sigue dando vueltas, hay mucha luz en este camino, no hay más lluvia, y las piernas empiezan a molestarme un poco después del viaje, hoy es domingo, la piel se me ha estirado y ya no me raspa al caminar, estos dedos truenan como si no los hubiera usado en cien años, lo más raro, es que los ojos me arden un poco, pero algo se me hincha cerca del pecho, y siento agua roja recorriéndome el cuerpo, el tiempo se ha detenido, me mira burlón, pero alegre, si, demasiado alegre, lo veo cuando se cuelga con sus dedos largos de tu cabello, lo hace volar mientras tu cara se acerca a la mía, luego me besas, y las alas de los dos estallan como dragón brincando encima del cerro y su magia.
