lunes, abril 27

Vamos a ponernos pijama

Te cambio mis amaneceres por un beso, y mi imagen por tus labios, aunque tengas la estampita repetida, pero esta te será distinta, al menos, será azul, irá coloreada con crayolas sin salirse de la rayita, será pequeña, como tus pies, y será tatuaje que se vaya de viaje colgado de tu espalda escuchando a pink floyd, y tú, ansiosa por más grillos sin conciencia, por más desvelos sin destellos de mar, terca de ti, te abrazas a tu quimera, que hace maletas, y se va de viaje sin ti; yo te cambio tus amaneceres por mi vida, y cuando despiertes, te regalo mis ojos de noche en vela, y mis manos de agua de río, para que navegues, sin cielo, pero con fe.

viernes, abril 17

Mirando por la puerta

Es para no entenderse, o al contrario, esta quietud es el resultado de mi voz quieta, callada, que guarda la noche bajo el brazo y aprieta los labios para que ni un suspiro se aleje de mi. Es una cosa insensata, la tormenta afuera me repele de salir, las nubes son una cárcel extraña y el cuarto se sigue vistiendo de telarañas para empeorar un poco el silencio de esta tarde, de la eternidad que se ha venido a hospedar en mis dispares actitudes de soledad. Voy a hacerle la travesura a la pared de pintarla con distintos colores cada día, así veré si se aburre igual que yo, si maldice las goteras de cielo y veré que tantas ganas tienen verdaderamente los colibríes de seguirse apareando bajo la luz de mi ventana, insensatos dragoncillos, si tuviera un matamoscas me trepaba y me iba volando tan lejos que olvidara por un rato su aliento, y este silencio, que me recuerda su voz, su quietud, y las dunas que cubren el pasillo y me siguen evitando taladrarme hacia la orilla del río que corre afuera. Es para no entenderse, la mano que me tapa la boca es la misma que destapa la coladera a la inútil sobriedad de mis cuentos sin final, sin principio, poemas bobos que río arriba buscan la vida rica de aventuras que les prometiera el libro del desamor, y más abajo, bajo las rocas señaladas por la muerte de un lápiz azul, yace mi voz, en silencio, anotando en el diario de viaje la próxima estrella a conquistar, la nueva guerra por perder, y el nuevo corazón por marchitar.