domingo, mayo 31

Fuerza Luna

Yo entiendo, a sabiendas que las peripecias de la luna por no caerse del cielo son cosas de todos los días, que igual seguirá tambaleando sin dormirse en sus laureles para nunca llegarse a caer. Ya bien sabemos lo que pasa cuando una luna se queda dormida. Y es que no es para menos, anoche me despertó el estruendo de la luna que despertó asustadísima por haber tenido una de esas sensaciones de caída repentina que los humanos solemos experimentar, y ahí estaba ella, quieta y solemne, meciéndose los cabellos y dándome la espalda a través de la ventana; yo soñé que ya no soñaba, que era viernes otra vez y estabas aquí de regreso, pero mira, entre la luna que creyó que por fin se caía y yo que desperté soñando que despertaba, ya no pude volver a dormir.

Y heme aquí, con los brazos extendidos, por si a la luna de plano se le rompe el hilo que la sostiene en el cielo desde ayer.

viernes, mayo 29

Espejo

No era el mismo, aunque el rostro disimulado con los lentes le regresaba algunos años, los hombros caídos y la panza de chelero le daban el aire de señor que tanto despreciaba cuando se miraba al espejo. Y ahí parado, Juan se miraba las cicatrices que no supieron borrarse ni con aquella pomada verde tan cara. El blues de la calle se había callado por fin, los ronquidos de un grillo y el gato del vecino arrullaban la madrugada en la ciudad. La noche fue tan larga como los dos quisieron, poco importó que aquella imagen de mujer tuvieran que compartir la habitación de sueño con su perro, de patas anudadas a la luna y brazos tejidos al nuevo sol, que vino tan puntual como siempre y tocó a la puerta que nunca pudieron cerrar; el viejo portero los vio salir a la misma hora de siempre y dar la vuelta por la misma esquina de ayer. La señora que limpia la habitación de sueños recogió los pedazos del espejo roto, que ya sabía que le cobrarían otra vez, como siempre, y ella y su marido, con tantos años a cuestas trabajando en aquel lugar, se guardaban sus historias para los nietos, que reían, jugueteaban, y emocionados y asustados le pedían al viejo: ándale abuelo, cuéntanos aquel cuento de fantasmas otra vez.

martes, mayo 26

Pensadera

Ella me vio y yo la mire de las zapatillas para arriba (ese gusto por los pies), y ella al revés, tan distinto me vio que hizo la cabeza como de lado para hallarme forma, los ojos y la piel del mismo color que yo, las manos con uñas cortadas a mordidas y los labios pintados con saliva, me agrada, ella dijo adiós y yo dije hola, creo que nos reconocimos en un sueño un par de días atrás, y unos años antes nomas se me quedaba viendo igual que ahora, pero sin hablar, y yo, la miraba de reojo espía y me reía cuando la veía jugar policías y ladrones en la calle, ella se rio y yo me puse de colores cuando me di cuenta que no me acordaba de su nombre, ella si del mío como siempre suele pasar, ella iba al centro y yo sin rumbo, pensé dejarla pasar pero se subió pronto al carro, ella también pidió de chocolate, yo también quería ver esa película, ella tampoco quería regresar temprano, ella también escribe de lo sola que se siente últimamente, ella también piensa que mi música es digna de escuchar, ella dijo buenas noches y yo dije que duermas bien.

Mañana a ver como continúa ese ver, mirar, fijar, andar, reír, reencontrar... espero no estar escribiendo un sueño nomas.

lunes, mayo 25

Cansado

Aunque me he cansado de creer en la gente, de vez en cuando disfruto su sonrisa. El asunto del amor, de la magia y de las coincidencias me harta más que un dolor de muelas, me desvela emociones, me cansa, y todo acaba en un nuevo día de hipocresías y falsos sentimientos. ¿En realidad es posible caerse así de cada ilusión? Lo superficial del príncipe siempre acabará superando a los sentimientos ridículos del ogro, siempre, y la vida no será nunca un cuento de hadas, bueno, al menos que sea un cuento un tanto oscuro, lleno de soledades, miserias, donde los personajes amados del rol principal empiecen a tratarlo con desdén, a causas inequívocas de absurdos malentendidos, entonces, quizá, la vida empiece a mezclarse con la ficción, y el príncipe acabe perdiendo la máscara, y el ogro sea amado, y los poetas cursis dejen de ser egoístas con la gente que aman tanto. No, borrón y cuenta nueva, como la película, caigamos en un hoyo, en la playa de la isla, que nos lleve a un punto mucho más alegre de la historia... Aunque me he cansado de creer en la gente, de vez en cuando disfruto su sonrisa.

miércoles, mayo 20

Canción Sin Nombre

Me lo hallé tirado en la calle, un pedacito de canción, semitriste y medioalegre, se ha puesto a caminar en mi librero, trae las manos cruzadas en la espalda, con pose de pensar mucho, y camina lento, con la cabeza abajo y tratando de acordarse de quien es.

Cuando extendí la mano para que viniera conmigo no puso ninguna objeción, me miró extrañado, sí, pero de un brinco se subió y luego se agarró de mi muñeca y venía y venía sonando sin parar, no se acuerda quien lo canta ni quien lo escribió, y yo por más que atiendo y observo, no me puedo acordar de quien es.

Anoche tuvimos un entendimiento, él dormirá en el librero en total silencio, por que tenerlo dando vueltas en mi cabeza me ha puesto al borde de quererlo tirar por la ventana, prefiero que se quede ahí, callado, y lo llevaré de puerta en puerta cerca de donde lo encontré, a ver si alguien se acuerda donde quedó su otra mitad, aparte, me distrae de escuchar otras canciones y solo quiere ser escuchado él, ya basta, pobre, pero no recuerdo de quien es.

Hoy decidí poner un anuncio en el periódico y un par de revistas, un letrero grande y gordo que diga SE BUSCA PEDACITO DE CANCIÓN, claro, yo ya tengo el resto, el más pequeño, pero alguien debe tener el otro o acordarse de quien es. Bueno, ya busqué otro rato en internet y no lo pude encontrar, si usted tiene alguna idea a quien pertenezca este pedacito de canción, mande un mail, avise, escriba, de verdad, es asunto de vida o muerte, y por si acaso, he hecho una transcripción de cómo suena, que dice más o menos así: sha la, uuuuhhh ho shaaaaa yee yee yee uuuuuooo, sha la la la….

(hay algunos girasoles que me recuerdan a ti)

viernes, mayo 15

Mientras tú duermes...

...yo me siento aquí, frente a esta luz que me quema los ojos, y pienso en la espalda que se me rompe esta noche y en las ganas que me hacen recostarme y explotar pensando en ti; y así me voy, disperso, hecho trizas, con las manos hundidas en tu cuerpo imaginado a mi lado, y me lleno de estos instantes para toda la vida, para ser el verdadero yo que se escapó de aquel cajón, escurriendo letras, miedos, tropiezos, y hoy me dejo guiar por las manos, que bailan, se ríen y juegan por toda tu piel. Mientras tú duermes yo te sueño, soñándome, Sonríe luna.

Me piensas aunque no hablemos?






PD: Todo ocurre en mi cabeza mientras suena "shine on you crazy diamond" como soundtrack

martes, mayo 12

Chica lunar

A que no te atreves a contarle al diablo tus más íntimos secretos. Y no es que te rete, ni que te lo ruegue por el amor de todos los santos, es tan solo que cuando te miro sé que miras la mirada de mis ojos. Míranos, mirándonos, mirones, miles, muchos, millones, malheridos, malsanos, muertos, mutilados, metiches, miserables trozos de cielo rasgándose la piel igual que aquel día en que nacieron hechos ángeles, desnacimos digo, estropeando el gran plan del creador, pero qué más da, si ya sé que no nos vamos a atrever, ni yo aquí en el espejo, ni tú allá lejos alejándote de casi todo, siendo fugaz, intransferible, inseparable de mí.

domingo, mayo 10

Asunto de la luna, la música, y nosotros dos

Ella quiso bailar bajo la luna de aquella noche que parecía no tener fin. Descubrimos detrás de aquella puerta que el mundo es menos pesado cuando un beso apasionado te roba el aliento por dentro y te deja los pulmones llenos del aroma a cerveza, como el que tanto nos empeñábamos en desperdiciar en aquel sillón y las manos alzadas al cielo que, flácido, no ofrecía respuesta coherente a las quejas de nuestras intimidades. Ha de ser un gusto mío delinear las siluetas de los pies danzantes y descalzos tan convulsivamente como mis ojos lo permitan, esa línea amarilla, imaginaria y débil con que dibujo esas ansias de besar tus manos, son todo parte de las mismas ganas de castrar noches como aquella e ir directito al colchón, al cuarto sin puerta y a los sudores de madrugada, a sabiendas que el aroma de su cuerpo durará un par de años visitándome de mañana los domingos como este. Ella insistió en tomar de la misma botella y yo aprendí que los labios de mujer se desbaratan tan fácil como un papalote en una tormenta, que importa el gris y que importaba el morado de los cachetes con frío, si de cualquier forma habríamos de pelear en una cama sin lodo y en los rayos del sol nos largaríamos como un par de ladrones para nunca volvernos a ver. Ella quiso decirme la verdad aquella noche pero la música nunca dejó de platicar sus aventurillas con aquella bailarina de ballet, que también, una madrugada, se puso las zapatillas y alzó el vuelo de la ventana al suelo, y su ritmo se abandonó en un blues abrazado con la luna, llorando sus desventuras en un bar.

jueves, mayo 7

00:02

No del todo, pero sigo despierto... escuchando de fondo "Shine on you crazy diamond"; y estoy atrapado en esa sensación donde el cuerpo se permite viajar en el tiempo, va y regresa con doble cansancio, como el de ahora; y no del todo se detiene, sigo tan ensimismado con tu silueta en la oscuridad; más bien, ahora, me concentro en soñarte a colores, en soñar tu risa a gritos, tu temblor a flor de piel, en soñarte una y otra vez rozándome el aliento, te sueño, antes que se esfume mi infinita sed, de ti.

lunes, abril 27

Vamos a ponernos pijama

Te cambio mis amaneceres por un beso, y mi imagen por tus labios, aunque tengas la estampita repetida, pero esta te será distinta, al menos, será azul, irá coloreada con crayolas sin salirse de la rayita, será pequeña, como tus pies, y será tatuaje que se vaya de viaje colgado de tu espalda escuchando a pink floyd, y tú, ansiosa por más grillos sin conciencia, por más desvelos sin destellos de mar, terca de ti, te abrazas a tu quimera, que hace maletas, y se va de viaje sin ti; yo te cambio tus amaneceres por mi vida, y cuando despiertes, te regalo mis ojos de noche en vela, y mis manos de agua de río, para que navegues, sin cielo, pero con fe.

viernes, abril 17

Mirando por la puerta

Es para no entenderse, o al contrario, esta quietud es el resultado de mi voz quieta, callada, que guarda la noche bajo el brazo y aprieta los labios para que ni un suspiro se aleje de mi. Es una cosa insensata, la tormenta afuera me repele de salir, las nubes son una cárcel extraña y el cuarto se sigue vistiendo de telarañas para empeorar un poco el silencio de esta tarde, de la eternidad que se ha venido a hospedar en mis dispares actitudes de soledad. Voy a hacerle la travesura a la pared de pintarla con distintos colores cada día, así veré si se aburre igual que yo, si maldice las goteras de cielo y veré que tantas ganas tienen verdaderamente los colibríes de seguirse apareando bajo la luz de mi ventana, insensatos dragoncillos, si tuviera un matamoscas me trepaba y me iba volando tan lejos que olvidara por un rato su aliento, y este silencio, que me recuerda su voz, su quietud, y las dunas que cubren el pasillo y me siguen evitando taladrarme hacia la orilla del río que corre afuera. Es para no entenderse, la mano que me tapa la boca es la misma que destapa la coladera a la inútil sobriedad de mis cuentos sin final, sin principio, poemas bobos que río arriba buscan la vida rica de aventuras que les prometiera el libro del desamor, y más abajo, bajo las rocas señaladas por la muerte de un lápiz azul, yace mi voz, en silencio, anotando en el diario de viaje la próxima estrella a conquistar, la nueva guerra por perder, y el nuevo corazón por marchitar.

miércoles, marzo 25

Reflexión suicida

Indudable el sentimiento de alzar el vuelo, casi instantáneo, a la orilla de esta mesa de madera y con los ojos clavados en el lazo amarrado a la viga, no sé si el nudo sea el adecuado y con mi salto consiga nada más romperme el cuello, que muerte menos digna debe ser, pero he descartado las demás opciones de suicidio, esta es la más barata, la de los coches y la carretera no era mala idea, pero ya empieza a anochecer, y no quisiera lanzarme ante el conductor equivocado, ah, claro, habría que escoger, no muy alto ni muy viejo, tampoco, una pobre señora que no lo pudiera superar, en fin, deseché la idea muy pronto, la idea de mi en pedazos rodando por la calle no me agrada, mejor así, aquí quieto y en lo oscuro, pateo la mesa a un lado como en la película aquella y dejo una frase que todos vayan a recordar, perdiendo el aire lentamente y quizá arrepintiéndome de la grandiosa decisión. Ya me empiezan a flaquear las piernas, el nudo listo, los pies en la orilla, uno ya en el aire y el otro listo para tambalear la mesa y caer, solo quiero dejar antes un recuerdo, una frase peculiar, siento que se me resbalan los pies, el nudo está creo demasiado apretado, lo quiero aflojarrr por qiue sientoo quer ya nop ppuedo ressepira, yya casdi n alcanso l rtecladfo i distingtho lko qwer ijnttegntto essscvribvir solo dire queueeei ...... . . .. .. ... .. . ..

martes, marzo 10

Juguetes

En una pequeña caja de cartón, algo así como 30 carritos de plástico, de esos que son amarillos, rojos y azules, y los armas de varias maneras, los halle y juro que los había olvidado. Cuando muchos de mis amigos en la primaria tenían los juguetes más nuevos que anunciaba Lego, a mí me regalaron los de plastiquito. Empecé por sentirme triste y reclamar, pero luego, ya que no había otra opción que jugar con ellos, me inventé un nombre, una habilidad y una historia para cada uno de ellos, ya no los recuerdo, pero todos eran parte de un equipo élite de juguetes hechos en base a una aleación extraterrestre similar al plástico que conocemos, pero indestructible, y en cuya acción dependía la vida y seguridad de la raza humana... No sé cuánto jugué con ellos y esta historia, solo sé que los sigo guardando y se siguen salvando del olvido cada vez que de casualidad les quito el polvo y me divierto al menos un rato acordándome cómo fue que nunca tuve los mejores juguetes, ni los más nuevos ni los más caros, pero siempre fui el que se divirtió más de todos mis amigos. Yo no sé si valga la pena tirar este tipo de recuerdos, es cierto, ni por tener buena memoria nos acordamos de ellos, y de vez en cuando sirven para enseñarnos algunos valores olvidados. Yo sé que no he usado esta bitácora (blog) para este tipo de comentarios, pero hoy lo quise hacer, porque traigo tal cantidad de recuerdos en la piel y en los ojos y en las manos, que ando caminando con harto cuidado, con cierto miedo a tropezarme y dejarlos caer, me alimento de recuerdos porque sé que quitan el hambre, y por qué sé que no me los quiero dejar de comer. Era día de limpieza, pero no me avisaron que del alma.

siempre estaré contigo para lo que necesites y tú???
con ganas de caminar y hablar todo el camino... me acompañarías

martes, marzo 3

Los últimos días de un hombre condenado...

"yo contigo mantengo las distancias
mi anhelo las rompe alegremente..."

Soy una piedra, una piedra color gris, de textura difícil, sucia, oculta a la orilla del camino, ojos negros, alas embarradas a la piel, como escamas, pero que antes servían para soñar…

No sé escribir, y me cuesta mucho trabajo leer las señales que han puesto a esta carretera, ¿supe leer algún día? Creo que sí, incluso llegué aquí por mi propio pie (debí decir alas), aunque en realidad el viento me trajo, me alzó un día entre un suspiro de invierno, y me tiró a esta orilla, cuando el sol se ocultaba nervioso atrás de la montaña azul que me queda enfrente, y que representa mi única ventana al mundo…

He visto pasar el tiempo como quien corta el alma con un cuchillo, sin temor, sin pensarlo y sin detenerme a meditar en ello, lo veo pasar corriendo y a tientas quererse agarrar de algo que le recuerde, pero ni yo, ni las otras piedras (¿a dónde se fueron?) que estaban aquí antes que yo, le ayudan a aferrarse a nuestra sien…

A más tardar mañana vendrá la lluvia otra vez, a veces nos arrastra camino abajo, nos moja y nos deja aún más grises, y cuando se hace noche, las luciérnagas se espantan de vernos mirando arriba, queriéndolas atrapar, entonces, no queda más que resignarse a seguir comiendo hierba, o las sobras de insectos que se paran encina, revolotean, y se van.

Soy una piedra, pero hoy me duelen un poco las alas, el sol sigue pegándome en la cara y la ventana está abierta de par en par, voy rodando, todo sigue dando vueltas, hay mucha luz en este camino, no hay más lluvia, y las piernas empiezan a molestarme un poco después del viaje, hoy es domingo, la piel se me ha estirado y ya no me raspa al caminar, estos dedos truenan como si no los hubiera usado en cien años, lo más raro, es que los ojos me arden un poco, pero algo se me hincha cerca del pecho, y siento agua roja recorriéndome el cuerpo, el tiempo se ha detenido, me mira burlón, pero alegre, si, demasiado alegre, lo veo cuando se cuelga con sus dedos largos de tu cabello, lo hace volar mientras tu cara se acerca a la mía, luego me besas, y las alas de los dos estallan como dragón brincando encima del cerro y su magia.

lunes, febrero 16

Estampilla de girasol

Ella me vio y yo la mire de las zapatillas para arriba (ese gusto por los pies), y ella al revés, tan distinto me vio que hizo la cabeza como de lado para hallarme forma, los ojos y la piel del mismo color que yo, las manos con uñas cortadas a mordidas y los labios pintados con saliva, me agrada, ella dijo adiós y yo dije hola, creo que nos reconocimos en un sueño un par de días atrás, y unos años antes nomas se me quedaba viendo igual que ahora, pero sin hablar, y yo, la miraba de reojo espía y me reía cuando la veía jugar policías y ladrones en la calle, ella se rio y yo me puse de colores cuando me di cuenta que no me acordaba de su nombre, ella si del mío como siempre suele pasar (juannnnnn), ella iba al centro y yo sin rumbo, pensé dejarla pasar pero se subió pronto al carro, ella también pidió de chocolate, yo también quería ver esa película, ella tampoco quería regresar temprano, ella también escribe de lo sola que se siente últimamente, ella también piensa que mi música es digna de escuchar, ella dijo buenas noches y yo dije que duermas bien.

Mañana a ver como continúa ese ver, mirar, fijar, andar, reír, reencontrar... espero no estar escribiendo un sueño nomas.

sábado, febrero 14

Tu Cuerpo

Es tu culpa el antojo de cualquier hombre por recorrerte todita simulando pequeños pasos con las puntas de los dedos de la mano derecha, ya sabes, para reconocer de que se trata la sencillez de tu perfección, de tu sonrisa y de tus ojos cerrados soñando con el mar; ya luego viene todo aquel asunto de un par de lenguas que se pierden en distintos bosques, se trata de soñar, ¿sabes?, se trata de nada más reconquistar un cuerpo ceñido al cielo, a la noche que dibuja tu piel llena de estrellas, de relatarte una historia donde tus ojos son el poema con que empieza algún cuento, y cierto orgasmo, como salido de las hojas de algún libro de sol, es la pauta por la que suena aquella sinfonía de un antojo por ser un pedacito de tu piel, que baile y cante arrebatándole el lugar a otros, a todos, a ti...

lunes, febrero 9

Nubes

Tantas nubes espiando. Santísimas nubes machacando el cielo con sus pies deshuarachados y ardientes, caminantes, danzantes, delirantes, humeantes, amantes, locas las jodidas nubes. Y yo mirándolas de lado, de reojo como malmirando, no vaya a ser que se den cuenta y se volteen pa’cá, así me la paso mientras ellas siguen intercalando sus sombras con la luz que le roban al sol, para tragársela y rodarla por su garganta con un mal vino, añejado de histeria, desprovisto de toda razón como yo, que les miro, intrigado en mi desasosiego mientras le pido prestado un rayito para sesgarme el alma de un solo golpe, suicida, hago malabares con la vida hasta que los dedos recuerdan el contorno de su figura. Ahora caigo, destinado a serle infiel a la luna, soy un rayo en su luz, la mirada es ella, la impaciencia, la bolsita de miedos crispada de plata que se ha mochado las piernas para no correr del atardecer nunca más, y el que cae soy yo, y a la que dejo caer es ella, bolsa funesta, turrón olvidado de indecisiones y desvelos por cicatrices de cal. Hasta ahora todo bien, dicen los letreros, hay que disminuir la marcha, arrecia el fuego, y no hay hadas que le apaguen con los ojos antes de irnos a dormir. ¿Jugamos a los duendes amor? El corazón se me ha llenado de droga, mártir, impaciente, deslavado de ayeres, quiere ser pintado por ti y parecerse a un cuadro de Dalí donde el tiempo no pase, jardín de jarrones y flores, Van Gogh aluzándonos con una paleta de espejos, y nos vamos, si te parece, al campo de mares a vagabundear, a ser nosotros y cosecharnos un millón de orgasmos para cuando venga la sequía de cielos, si es que la hay, aunque digan lo contrario los ojos, y las cartas, echadas a la mesa, como postre para Dios, mirón, cabrón, juguetón. Tantas nubes espiando esta historia, carentes de piedras para lanzárselas al ombligo, desangrarse de oídos que trepen bardas amarillas de mentiras, miedos, y uno que otro pedazo de plastilina, con la forma amasada de un corazón.

lunes, enero 26

Nubes

Tantas nubes espiando. Santísimas nubes machacando el cielo con sus pies deshuarachados y ardientes, caminantes, danzantes, delirantes, humeantes, amantes, locas las jodidas nubes. Y yo mirándolas de lado, de reojo como malmirando, no vaya a ser que se den cuenta y se volteen pa’cá, así me la paso mientras ellas siguen intercalando sus sombras con la luz que le roban al sol, para tragársela y rodarla por su garganta con un mal vino, añejado de histeria, desprovisto de toda razón como yo, que les miro, intrigado en mi desasosiego mientras le pido prestado un rayito para sesgarme el alma de un solo golpe, suicida, hago malabares con la vida hasta que los dedos recuerdan el contorno de su figura. Ahora caigo, destinado a serle infiel a la luna, soy un rayo en su luz, la mirada es ella, la impaciencia, la bolsita de miedos crispada de plata que se ha mochado las piernas para no correr del atardecer nunca más, y el que cae soy yo, y a la que dejo caer es ella, bolsa funesta, turrón olvidado de indecisiones y desvelos por cicatrices de cal. Hasta ahora todo bien, dicen los letreros, hay que disminuir la marcha, arrecia el fuego, y no hay hadas que le apaguen con los ojos antes de irnos a dormir. ¿Jugamos a los duendes amor? El corazón se me ha llenado de droga, mártir, impaciente, deslavado de ayeres, quiere ser pintado por ti y parecerse a un cuadro de Dalí donde el tiempo no pase, jardín de jarrones y flores, Van Gogh aluzándonos con una paleta de espejos, y nos vamos, si te parece, al campo de mares a vagabundear, a ser nosotros y cosecharnos un millón de orgasmos para cuando venga la sequía de cielos, si es que la hay, aunque digan lo contrario los ojos, y las cartas, echadas a la mesa, como postre para Dios, mirón, cabrón, juguetón. Tantas nubes espiando esta historia, carentes de piedras para lanzárselas al ombligo, desangrarse de oídos que trepen bardas amarillas de mentiras, miedos, y uno que otro pedazo de plastilina, con la forma amasada de un corazón.

martes, enero 20

Mira vee!!!

Cuando el corazón se hincha, ya no sabe uno donde guardarse tanto sentimiento, todos los cables se cruzan y en alguna pequeña vena de nuestro interior hacen junta vecinal las ganas, las ansias, el extrañar, el amar, la decepción, la ilusión, los miedos, los traumas, los nervios, las sonrisas del alma y cierto par de besos que se colaron para dejar sabor a miel en las costuras de la piel. En la junta todo es risas y luego llantos, luego alguien se deprime y luego alguien estalla en un baile con un par de neuronas que se colaron a la reunión. Son tantas cosas batidas adentro que el cuerpo se mueve de manera extraña, todo sabe distinto y todas las dudas se vuelven una para no dejar dormir en paz. De mañana, la boca vuelve a esbozar sonrisas y las manos se vuelven a quejar de extrañar dedos ajenos y sudores de alguien más, los pies se mueven a donde el cerebro les dice pero esperan el descanso mientras que las piernas les chismean de ciertos mordiscos que planean recibir, la cadera sigue ansiosa y el alma sigue con sus miedos, el corazón, late más fuerte, convoca a más reuniones, y en cada latido anuncia que la reunión es de fiesta, y que hay que ir preparados con ropa para bailar.

miércoles, enero 14

El sueño de la cigarra vespertina

En los senderos del bosque sin pisar, no suenan campanas.
Mis ojos ven las voces dormidas del bosque.
Al atardecer, en la cresta, cantan las cigarras.
En mi corazón, flota un dios vacío.

Rumores de los cipreses que habitan en las colinas brumosas.
Donde cantan las cigarras.
Al atardecer, los dioses susurran.
Un cuento de hadas que escuché una vez.

Mientras la luz de la luna perfuma el aire, 
el sonido de las campanas comienza a resonar. 
Tu sombra vacía flota en el valle abajo.

Contemplando esa figura que se aleja.
Devorando los rastros persistentes de aquellos días.
En mi sueño, tú sonríes.
¿Recuerdas el cuento de hadas?.

jueves, enero 8

D´ noche

Lo más curioso de los jueves es la habilidad de ciertas gentes para saltar codiciosamente charcos de sol. Así se van siguiéndose unos a otros por las orillas de las casas, cobijándose en la sombra de los pocos edificios, como huyendo de un desayuno fugaz donde los devore la luz. Aunque hay algunos que se pierden por las rendijas de ciertas puertas, sin querer, cuando se recargan unos segundos de más, y no se les vuelve a ver. Quien sabe que será de ellos, cuando no lleguen a su oficina y cuando nunca vuelvan a tomar café. ¿Alguien lo notará? Una mano menos haciéndole la parada a la ruta y un par de pies ausentes cuando la luz verde del semáforo indique el momento de acelerar. Pero nadie, nadie que se asuste por esa breve ausencia en la ciudad. Y es que hoy de mañana me tocó observar desde primera fila la primera danza del día, el aroma a café y marraquetas en la pastelería, las peleas en las esquinas por ganarse un lugar en el tráfico, los gritos de lluvia en el viento, las turbias noticias que manchan de sangre al sol, y nada, ni nadie, que se detenga un instante a amarrarse el alma para no olvidarse jamás, ni llorar, ni desmerecer un toque, un instante de fe donde parece que ya no venden ni sueños para llevar. Llegar y ver que el rojo invadió todas las banquetas me vuelve a retorcer el estómago, los muy jodidos, habrá que treparse a las paredes hasta para caminar, para comer habitas si hay fiado y patrullas panzonas rondando por más, papeles regados y una marcha extraordinaria de ángeles de la guarda que exigen menos gente a la cual cuidar, no se vale, hay que rezarle a los gatos, a las bardas, a las flores, al sexo, a las manos cuando se entrelazan de dos, a la sencilla razón para levantarse en miércoles y no caer, sino andar, volar si es preciso, y empezar otra vez.