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viernes, noviembre 24

En tu perfección

Creo en cosas que no veo,
en lo invisible,
en los "buenas noches" desde lejos,
en lo intangible,
amar un cuerpo que ya no está
enamorarse a primera vista,
en un destello de genialidad
y en los demás ingredientes de la tormenta.
Creo en el sol,
incluso cuando está afuera nublado
y compiten para ver quién tiene más lluvia.
Creo en los que hacen las cosas desde el corazón,
cuando la cabeza aconseja lo contrario y en
los que van a reordenar sus pensamientos
en su habitación,
en el silencio más doloroso,
en los que van solos a la playa
a bañarse en ideas.
Creo en los que sienten las cosas en la pie,
en la carne sensible para dictar el hecho
incluso antes del evento.
Creo en la corazonada,
en aquellos que escuchan incluso antes
que el sonido llegue a los oidos.
Creo en las previsiones,
en los que tienen un cine en la barriga,
creo en aquellos que dan sentido a las sensaciones,
en quien tiene el instinto de la intuición
en los que hacen dueto con el destino
pero solo cantan su coro.
Creo en las palabras
que nunca han sido pronunciadas,
en nuevas formas de decir "te amo",
en un nuevo tipo de "te extraño",
en un inédito "volver a empezar"
y luego...
creo en tu perfección
porque
estoy perdido en el amor
de todos los defectos que tienes.

miércoles, agosto 2

Formas de decir...

Yo no me comprometo a ser caballero de brillante armadura, espada invencible y cabello largo al hombro con el coraje de 100 ejércitos, ojos de cielo y alas extensas para llevarte a volar por el mundo, vencedor de mil demonios y trovador con voz de ángel. Pero prometo dejarte una notita en tu almohada todos los días, y vas a ver cuantas formas tengo de decir te quiero.

miércoles, julio 12

Tatuaje

Me valgo de ser un tatuaje en tu piel para espiarte todo el día, 
voy a todos lados contigo y lo escucho todo,
es tu sudor lo que me calma,
y tus gritos de placer los que me llenan de color las alas,
soy un tatuaje y eres la tinta que ansío para sobrevivir,
bonito par, dibujo entusiasta con ilusiones de escaparme de tu espalda,
y tú un alma preocupada por que no se te seque el corazón... 

miércoles, febrero 24

Un clip enorme dormido al lado del monitor

Ese afán tuyo de esconderte entre mis letras, aunque acostumbrada a que te sorprenda ronroneando al lado de mi brazo izquierdo, allí donde sueles dibujar los besos exactos, una luz azul con diecinueve brillos y un clip enorme dormido al lado del monitor. Y yo que cierro los ojos y te imagino color esmeralda, toda, viajando con tu vestido azul con puntos blancos por la casa, casi sin hacer distinción entre el sueño y la locura del recuerdo, tan entrelazados como mi lápiz y el cuadernito de notas, las manos tan apresuradas que se olvidan de darme la descripción atinada de tus caderas, y se van corriendo, a alcanzar a mi pecho que ya se fue corriendo como loco a encontrarse con el tuyo. Y casi siempre después, cuando se calman las cosquillas en el vientre, cuando el techo deja de dar vueltas y la música vuelve a tomar sentido, es que te descubro a hurtadillas por mis letras, como te decía, aunque acostumbrada a que te sorprenda suspirando allá a lo lejos por un instante más de esta revolución.

jueves, diciembre 3

Cuento para Gaviria

Ella, luego de cambiar de opinión, cerró las hojas del libro y decidió que había leído demasiados cuentos de hadas. Las hojas y el polvo fueron la cárcel para sus pequeñas lágrimas de niña, entre los brillos, estallidos y cánticos de juegos infantiles, una enorme protesta le recorrió las ganas a su piel, que estaba enegrecida y había vuelto a convertirse en cenizas, reclamando caricias, reclamando fantasías y también inventándose alguna más. El espejo, mudo como siempre, se quedó impasible cruzando las piernas en aquel sillón, leyendo periódicos y releyendo noticias de lo mismo, de los mismos, buscando un nombre, un detalle, un quiensabe qué, indagando a la nada, al infinito, a su propia miseria reflejante. Cuando ella alzó los piesitos queriendo columpiarse hacia la luna, olvidó todo lo que había aprendido del espejo aquel, y ruborizada quiso explicarse como es que aún amaba al personaje de aquel libro, de aquella aventura, de aquella ficción, y yo, con todo el miedo del mundo, no me atreví a decirle que ella era la heroína, la de las mil vicisitudes, la del cuento de hadas, metida, con su espejo, en un libro en el ápice de mi librero sin fin. Ella es Luna.

lunes, noviembre 9

Debería

Debería ser tan sencillo,
como cerrar los ojos,
o sentir el martilleo de unas alas de mariposa romper el cielo y elevarse para no volver;
debería ser tan simple,
como respirar,
o sentir en la espalda el cosquilleo de libélulas que sonríen y arrancan montañas a su paso por la tierra;
debería ser tan obvio,
como cegarse al mirar la luna,
o resbalar de risas cuando escuchas su voz del otro lado y te das vueltas en el colchón;
debería ser tan fácil,
como contar los latidos,
o probar el vino de las extrañas musas que se esfuman cuando viene la mañana, cuando se acaba la noche y su ilusión.



Debería ser tan solo un paso más para estos pies. Pero no te sé olvidar.

sábado, septiembre 19

Ansiedades

Y miro la gente pasar.
Por la ventana se cuelan todo tipo de sonidos, van desde el perro imitando a las ambulancias, las alarmas de coches y un “cambia ya de color” de algún peatón apurado. Estoy desconfiando mucho del clima, está nublado y asusta al sol, se alejan más las lluvias que me hacen, como siempre, pensar en la distancia que hay hasta ti.
Pero no quiero ponerme cursi.
Algo aplasta al mundo.
No son nada más las nubes que de repente se han venido a vacaciones a mi escritorio, hay algo más en el ambiente que no se deja ver del todo bien, y a veces me da por pensar, si se nos ha vencido el recibo de luz, de tierra, de mares, de suerte para seguir cavilando y nomás, existirnos porqué si.
Yo aprovecho el tiempo y te robo un beso mientras caminas allá en la ciudad donde trabajas ahora.
Pero no quiero ponerme cursi.
Es que se nos cuartea la realidad.
Y por las grietas vienen demonios vestidos de traje, casi siempre amarillento, fumándose su bilis mientras el diablo juega a chuparse los ojos, a olvidar el miedo de caer desde el sol, libre, caída libre, y no la libres hecho un susto contra el pavimento. Todos son solo sueños que reverdecen mientras se marchita la fe.
Mi fe sigue intacta, debo decir.
Le sigo rezando a tus lunares y sonrisa.
Le sigo anhelando a tus ojos posarse ante mi. A tu boca por más besos. Pero no quería ponerme cursi. Y que más da. No dejo de pensarte. Que más da si no paran de antojárseme tus manos en mi pecho. Nada más quise pensar, el cielo se sigue arrullando entre las nubes, mucho barullo afuera, me voy a soñarte, me voy a pensarte para ya despertar.

domingo, agosto 9

Muchos Más

No quiero que se me vaya el día sin dibujarte un millón de besos en el cielo, ¿has notado que el viaje nos parece aún eterno? Y apenas son seis años luz redescubriendo el universo, haciéndonos pasar por cosmonautas sin conocimientos previos de tecnología espacial, y que más da, si puedo estar meses perdido en el espacio entre tus labios y esa cadera, esa cordillera de sensaciones donde a veces sueño que caigo, y despierto con la sonrisa de idiota (la misma de siempre) creyendo que en cualquier momento la señorita Luna me gritará desde una ventana: ¡despierta baboso!, solo fue una broma, y con aspavientos, aullando: ¡que pase la realidaaaaad!, y de la boca negra de aquella puerta, solo salga caminando un día normal, un día sin ti. Pero ya te digo, no quiero que se me vaya el cielo sin alzar la vista a tus ojos y rezar, por más días de nosotros, sillones con películas y calles vacías para caminar y bailar tranquilos. Muchos más.

miércoles, agosto 5

Sentimiento, noche

¿Sigues aquí?

Todo es oscuridad, frío,
mis pies descalzos huyendo por la orilla del colchón.
Luna afuera fría y plata,
como nunca antes difuminando a la ciudad.
La tela ligera que se sacude
y cubre mi cuerpo entero otra vez,
pero hay luz, tenue,
acariciándome la espalda.
Respiras.
Y mi brazo serpentea tu espalda
y me cuelgo de ti.
Sigues aquí.
Tu abrazo amanece al mundo,
tu abrazo se asoma por encima de las montañas
y me baña de sollozos de niño,
de danza sin canción,
mirándote, para siempre,
a mi lado.
Cierro los ojos otra vez
y la sonrisa se me escapa
navegando en un sueño de paz.

Si piensas aún en mi 
Te espero por aquí.

jueves, julio 23

Revolución

Estas manos tienen días que no saben obedecer. Escriben o rescatan letras perdidas por todo el teclado, en las pequeñas barrancas entre cada tecla y haciendo tremenda alharaca, preparan el plan para volver a escribir que pienso en ti. Hoy, de la nada, indagaron el camino hasta un par de letras que pretendían ser tu nombre. Tuve que amordazarlas y ponerle fin a su deseo, pero mis labios, sonriendo, lo dijeron en voz bajita, y yo, sorprendido, entendí que este motín para quererte empieza a sobrepasar mis ideas y se ha esparcido como idea revolucionaria por mi cuerpo. Cuando tus labios iniciaron la revuelta que llevaría a mis ojos a enamorarse de ti, nunca me imaginé ser el primero en quererla ganar (y el primero en quererla perder), hasta hoy que sorprendí a mis ojos leyendo lo que quieren, a mis manos escribiendo lo que pienso, a mi boca ansiando lo que sueño, a mi brazo renegando por la falta de tu mano caminando juntos por las calles de camino a tu hogar.

viernes, mayo 1

Girasoles y un Adiós

Quizá estas son las última letras
que yo te escriba.
Debo dejarte ir querida Luna

ya otro es dueño de tu risa,
tu mirada y los girasoles
que tanto amas.
Debo quedarme acá, sin ti,
y mientras relamo mis heridas,
asomo a la ventana suroeste del laberinto 

buscando algún dejo de ti.
Ya que te has ido,
me desvanezco en sombras,
arranco tu nombre de cada pared,
pero son miles,
desvelo a la noche gritándote,
gritándonos,
percibo el día de tu no regreso,
el cierzo,
tu sangre congelada,
y atisbo el día de mi muerte,
mi muerte real,
no tan dolosa como esta que ahora me mata,
me vuelve indeseable, translúcido,
y me grita al oído que todo fue un sueño:
Ariadna nunca fue tuya Asterión.
Día gris en la habitación, rectángulos y notas un cuadernito,
sonidos de calle, sirenas, ladridos,
Teseo andando despacio,
entrando al edificio de la calle de Creta,
pisando seguro el primer escalón.
Adiós.

domingo, abril 26

Un cajón para guardar ilusiones

Tristeza terca,
que me lleva con ella hasta el fin de la luz,
y doy vuelta y desgarbado me regreso apagando las estrellas,
para dejar al cielo dormir en paz,
no sé que hacer con este sentir,
tanta gente alrededor, tantas risas,
tanto andar sin ti,
tanta burla de la noche que se desvela conmigo,
y de regreso lo mismo, te pienso, te quiero,
y otra vez varado en tus manos, en las mías, sin ti,
quiero darle estos ojos rojizos al viento,
que se lleve colgado este abrigo de hiel,
quiero un cajón para guardar ilusiones,
quiero unas alas rotas para llorar,
quiero abrazarme a tu ceguera,
quiero despertar abrazado a tu andar.



Se busca compañera para volar.

lunes, abril 20

Te deseo aquí

Justo ahora. Quiero arrebatarte a la distancia y jurarte un amor eterno como el que no te han jurado esos cien juglares que han hecho canciones sobre ti. Quiero arrebatarte al ayer, a tu pasado, a tus cuentos y a la sensación de otras manos recorriendo tus calles camino a tu casa, que son mías, por derecho y por antojo, por ganas, por deseo, como el que nadie, pese a las promesas que te hayan hecho suspirar, puedan cumplir, créeme, lo firmo con un beso en tu frente, sobre tu boquita triste y tus labios color cereza que me hacen perder el pudor en el cielo, escapar de alguna reunión y tirarme a tu lado para contarte un secreto, para decirte, con esta voz mía tan terrible, que amo la tuya, su tono, su estilo particular, tu risa (por dios, tu risa), el huequito que se forma en las orillas de tu boca cuando sueltas alguna carcajada, eso, y resbalar en sueños por tu pecho, por tus manos, por tus dedos, y acompañarles a cada risa del camino al éxtasis, de tu paz disparada contra mi terquedad; es tan solo, diosa, que se me antoja correr ahora y no esperar a que vengas, hasta mí, entrar en tu gris oficina y buscarte hasta ver tu mirada y tu asombro dejando caer el teléfono o el estúpido ratón ciego del ordenador, notar en tus mejillas la sorpresa, el día que por fin me levante y ejerza el derecho divino de hacerte volver, y nada más, llevarte a las ruinas de mi castillo donde nadie vuelva a saber nada más de ti más que tus letras en algún espacio virtual.

Es mi alma, ¿sabes?, que no se conforma con tan poquito de ti y quiere más, mucho más, como tenerte recostada y sin prisas para admirarte enterita y volverte a reconocer como si no fuera un sueño, solo una realidad, esta, donde el pensamiento nos tiene juntos, y las ganas nos brotan por los poros, y mis torpes palabras vuelan buscándote y confesándote algo que hace tiempo sabes y que nada ni nadie puede arrebatarle a nuestros oídos, aún en el silencio de estar sin ti justo en este momento: te quiero. Y te digo, luna de plata, que espero verte llegar cuando el sol se oculta sobre el cielo de la primavera, la luz se apaga, el mar se duerme, mis sueños me erizan la piel y tú en la puerta, mochila al hombro, el tiempo detenido, mis ojos congelados en ti... 
Ella es Luna.


sábado, marzo 28

Sueño, recuerdo, memoria

Visito su ventana por que si.
Me atiborro de su imagen delicada,
pequeña,
dormida casi siempre para así mirarla más 
sin que sus ojos abiertos me derritan.
Y en el borde de aquellos vidrios que rompen paredes,
me descanso,
gárgola trémula,
para ser parte de algún sueño exquisito 
que se le escape por la frente.
Y tanto la miro,
que no logro hallarme en sus imaginaciones,
ni tantito,
aunque haya noches,
en que insista en llevar pinceles para arrojárselos 
a ver si pinta algo color a mí.
Pero nada.
Soy recuerdo,
en hojas blancas y letras torpes.
Soy memoria,
en montañas y mares,
tan lejos,
como su amor por mí.

¿te imaginas volver a intentarlo, y que esta vez salga bien?

domingo, marzo 15

Hasta morir

Estos besos no caben en un te quiero, así de simple, y tanto pensarte no cabe en un quizás, ni los sueños que sueño multiplicados por dos caben en letras y menos en espirales que se arrojen al vacío por amor, estas ganas no caben en mis ojos y estas ansias ya no caben en mi piel, este insomnio de noche ya no cabe en mi cama y estos golpes ya no caben en esta pared, tanta saliva ya no cabe en esta boca y tantas letras ya no caben en este aturdido ser. Mejor envío un sueño, que viaje de noche y se infiltre en tu ventana, un sueño que trepe por tu sabana y desde tu ombligo aprenda a caminar, un sueño que vacile un poco al pasar por tu cadera, un sueño donde te haga suspirar hasta caer al suelo, en una mañana de lunes, con música de blues sonando fuerte, con sabor a café caliente aún en la boca, con un "te extrañé" suspirado al oído, y con tantos besos que ya no nos caben, resueltos a rodar por nuestros cuerpos, resueltos a explotar en gritos secos, hasta morir.

apareciste y todas mis letras se iluminaron

viernes, marzo 13

Tiempo torcido

Ayer soñé que mañana me vería al espejo, y me veo sin ti, y me saben los labios a tu risa de hace varias noches y me saboreo tus lunares que besaría uno a uno antes de ir al trabajo, siento todavía en la piel la ternura de tu mirada por algún perro que acariciaste de madrugada, la luna desapareció y fui tan solo una imagen en un espejo que se iba a romper hace cinco minutos, pero que pasado mañana estuvo al tanto de que mi imagen y la tuya se mantuvieran fijas, atravesando un tiempo torcido de mañana al ayer, al hoy, a tu lejos, a mi cerca, a mis ganas de dormirme anoche pensando en verte una semana o dos atrás.

mi cueva es profunda pero aún brilla por tu luz 

jueves, marzo 5

¿Dónde andarás?

Preguntarme eso me recuerda cierta canción, pero yo no quiero adivinar lo que andarás haciendo, más bien, me pregunto dónde andará tu risa mientras yo me empeño en imaginarme escucharla por calles de la ciudad.


En el momento exacto
en que te vuelva a ver,
te he echado tanto de menos,
sé que temblare.

lunes, marzo 2

Estos ojos

Dicen que los ojos nunca olvidan,
como elefantes,
a veces no duermen,
son adictos de tu imagen de perfil.
¿Por qué estos ojos se empeñan en seguir soñando?
si el corazón duele,
el alma llora,
y estos ojos, tercos, no hacen caso,
siguen mirando tu sonrisa.

lunes, febrero 24

Como te echo de menos

…y fue entonces que divisamos nuestras almas rotas y quisimos pegarlas con pegamento, pero siempre había sido demasiado tarde, incluso antes de empezar a alardear de la eternidad del tiempo cuando se viste de rojo y sale a andar, sin camino fijo, sin atardeceres fijos, sin viento para desayunar. Y no, no me gusta empezar el día con el ala izquierda rota enyesada y dispar. Trataré de servirle un poco más a las aspirinas que luchan con los dolores y su obsesión por hacer bailes de máscaras en mi cerebro. Tengo un dolor que no se quita, y que no se puede operar, pero tampoco debe ser tan malo si nació de mi después de aquel sueño que he querido olvidar con tantos anhelos. A lo mejor es cierto, y un día, como dicen, descansaré de los gritos y los sudores y esconderse para recetarme éxtasis a la hora que los dragones no divisan bien el suelo, ni las flores, ni moribundos aferrados a escribir. Hoy la pluma amaneció boca arriba y jura que tuvo la misma pesadilla que el sombrero cuando acusaron de ladrona a la estrella fugaz, el cuaderno tomó nota y se rió lento aprendiendo a guardar el secreto del escarabajo, insistente, que se quedó dormido en una banca en el parque de las calles de césped y las casas de azúcar y algodón. Nosotros decidimos salir andando aquella tarde, no había rumbo pero tampoco regreso al quien sabe de amanecer con las costillas adoloridas, y la tos, y el asco de exprimir los ojos con los puños solo porque sí, porque así se queja uno menos y se dan cuenta más que es una vida normal, sin sentido, pero normal. No creas que no, trato de olvidarte cada mañana, riguroso rezo a tu imagen para saciarme de ella en una felicidad fingida, fingida nomás. Y metódicamente ando por las paredes, descalzo y vagabundo para quitarme la sed de imaginar tus besos, las ganas de tus besos. Ya tú lo has de saber, cuando despiertas y no estoy, y mañana, sencillamente no estaré ni cerca, ya no, si sabes que siempre has tenido razón, y los poemas acaban tosiendo polvo en los libreros y las arañas acaban tejiendo redes que agarran los pedacitos de amor desperdigados por la acera. Mira, mira las pinturas en la calle, como se arremolinan para caerle bien a la propaganda de tristeza que inunda hoy a la calle, al mes, a la montaña. No sé si te enteraste, el otro día, el periódico salió en las noticias y lo acusaron de ladrón, encabezaba la nota roja un cuchillo que asesino a tres sandías, y su dueño, vuelto loco, se comió su corazón. En los clasificados siguen tercas las nubes suicidas, buscando lluvia seria en edad de merecer, limpia y que no use drogas para llorar ni para mojar praderas, cosa que me parece por demás absurda, deshonesta, si al cabo, las praderas suelen ir a los bares en busca de tormentas borrachinas que les humedezcan el paladar. Allá a la vuelta, una princesa soltó sus manos, y camina sola, y sus alas se acurrucan en la ventana y sus letras quedaron libres para ir por la calle y sus ojos se pusieron en huelga de llorar. Total, el tendedero ya no aguanta sueños, se balancea como panza de elefante casi hasta el suelo y roza con la espalda adolorida el charco que se forma en la azotea, el charco donde nada mi cordura, desatada de manos solo por hoy, arrebatada de locura, solo por hoy. Así nomás, sin el plan de hacerlo, si vale la pena soñarse ataviado de guirnaldas y pintado de guerrero, y con el ardor en el pecho ir de espía a la guerra florida y amanecer repleto de altares y de dioses comilones que esperan su ofrenda en el primer escalón, exigentes, malos para dar propina, y asquerosamente atados a alguna leyenda arcaica que les impide irse de vuelta a algún pozo, a descansar. No es que no crea, es que no es Marte el naranja en la noche, impostor seguro, algún globo perdido o algún corazón enamorado que se elevó hasta allá. Suele pasar, sin duda, que la musiquita alienta a los sentidos y las manos se ponen secas y temblorosas nomás de pensar en tu voz y en tu boca formando una sonrisa, tiempo de cerrar los ojos y dejar de fajarme a la pared. Salimos en una pequeña balsa que parecía llevar los pantalones muy flojos y el escote muy abierto, pero no le miramos de más para evitar el problema, y no le miramos de más para que no se nos cayeran las estrellas que amenazaban con barrer el agua que nos llenaba y nos llevaba más allá, por el estrecho que se hacía eclipse y luego amanecía como si nada, sin resaca, sin destino fijo abríamos los ojos y a la vuelta de cada recodo de río otra vez las morsas bailarinas daban el espectáculo de medio día, y seguíamos y pensábamos hallar algún tesoro amarrado a la corriente, pero no hubo tesoro, no hubo más que los rasguños, los gritos, yo azotando la puerta y tú sentada igual de sola que hasta hoy, yo escribiéndote poemas y tú igual de transparente, yo llorando de amor y tú igual de atada que siempre, yo mojado de la cabeza a los pies y tú igual de dormida que siempre, yo asustado a morir y tú igual, dormida, imaginada, fugaz. Aquella mañana, todo fue distinto, ¿recuerdas?, yo había perdido la fe y tú habías perdido un beso, que se me quedó para siempre entre estas letras; luego echamos a andar por aquel camino que se dividía en dos, y fue entonces que divisamos nuestras almas rotas y quisimos pegarlas con pegamento, pero siempre había sido demasiado tarde, incluso antes de empezar a andar, ya era tarde para este hoy, y ya era tarde operarme esta cabeza y sanar, y ya era tarde para empezar de cero, y ya era tarde para soñar amar, ya era tarde para echar el tiempo atrás.

 y todo esto para decir como te echo de menos


domingo, diciembre 15

trastabilleo

Creo que siguen durando lo mismo. Las noches, digo. Aunque por momentos se me hacen tan eternas como el rato en que la jeringa del dentista se encaja y se retuerce en la encía con el vano intento de adormecerla; pero igual duele, igual se siente el manto frío de esta luna que camina despacito, siguiendo a la ciudad. Creo que se me han ido los días muy lentos y al mismo tiempo, tan rápido que no los he alcanzado a contar, de repente, como ahora, escribo sin una idea fija ni rumbo determinado, y me doy cuenta que trastabilleo entre historias que quisiera contar pero que se siguen dando tan fuertes que los guiones del mundo no alcanzarían para desglosarlas. En el índice, asomas tú andando descalza con ese vestido nuevo, modelando, dando la vuelta, y solo así es que callo los minutos, con tu imagen colgándose de mis ojos, imaginando al perrogato panzón roncando y cambiando de posición cuando no lo miras, es de noche y todos nos queremos ir a morir, para vivir mañana, cuando venga tu voz, a decirme que falta menos, para verte llegar.