lunes, agosto 10
Me gustaría ser tu gato.
que no son de gato se dilatan
cada vez que te ven,
para no perderse de esa manera
en la que haces que me asombre
el mundo.
Me iluminas,
me desarmas,
y haces que ronronee silencioso
en mi cabeza para ti
un par de versos;
mejor dicho,
me gustaría ser como Gastón,
posar en tu ventana,
ser un animal,
sentir sin decir nada,
decir te quiero
y que tú, solamente
me escuches maullarte..
Ser noche y no comer estrellas / Gutapercha
Salí de cacería por la lluvia de estrellas anunciada para anoche, tenía hambre y preparé una sartén (con teflón) y un poco de aceite, la lumbre lista y la panza ansiosa, con ganas de una estrella empanizada. Pasaron varias, más rápido que lo que me pongo triste y ni sus luces pude saborear, vino otra oleada y alcé la red y la mirada esperando mi fortuna, pero a ninguna la pude atrapar.
Desperté y de madrugada quise volver caminando a mi cuarto, pero las dos estrellas no querían soltar mis brazos, íbamos volando bajo y fuerte, ellas con una risa de fiesta y yo con el aire y el rocío en la cara, viajando hacia donde sea que van las estrellas fugaces, tuve que alzar los pies para no pegarle a unas montañas, luego ya no sentí los brazos y no sentí volar, nadábamos en el aire y éramos estrellas sin preocupación alguna, volando, nadando y corriendo sin otro sentir que el aire en las puntas de cada uno de nuestros destellos, íbamos más fuerte, esquivando montañas, esquivando edificios, esquivando sartenes, y esquivando ser estrella lista para empanizar.
----------------------------------------------------------------------
Instrucciones para un Corazón con Gutapercha:
1- Querer en silencio
2- Desear el bien
3- Soltar y dejar ir
Soltar no es rendirse, es honrar lo vivido y abrazar el silencio cuando el alma ha entendido.
miércoles, agosto 5
Despedida
Quizá no he de olvidarte, pero te digo adiós.
O tal vez nos quisimos demasiado los dos.
Este cariño triste, y apasionado, y loco,
me lo sembré en el alma para quererte a ti.
No sé si te amé mucho... no sé si te amé poco;
pero sí sé que nunca volveré a amar así.
Me queda tu sonrisa dormida en mi recuerdo,
y el corazón me dice que no te olvidaré;
pero, al quedarme solo, sabiendo que te pierdo,
tal vez empiezo a amarte como jamás te amé.
Te digo adiós, y acaso, con esta despedida,
mi más hermoso sueño muere dentro de mí...
Pero te digo adiós, para toda la vida,
aunque toda la vida siga pensando en ti.
martes, agosto 4
Quería hablar de amor...
...luego empecé hablando de deudas, y acabé hablando de dudas, deudas, y desamor.
Como sea, este es uno de esos días en que despiertas bocabajo contra el mundo, hastiado hasta de ti y de lo que sea que te rodee o te vaya a rodear en las horas que vengan, con ganas de aventar todo por la ventana y pedirle por favor al perro del vecino que se calle, que se calle ya.
¿Has notado cuando crees que te enamoras que crees que ella también se ha enamorado de ti? Y tú ríes como idiota de todo lo que hace y ella te da un manazo cuando (sin querer) hablas alguna tontería y ella se ríe a carcajadas. Es curioso porque luego luego la perdonas y vuelves con tu risa de mente extraviada, sorbes la cerveza y ruegas que la música de Pink Floyd siga siga siga y ella siga moviendo así de lento el cuerpo, mientras te llenas los ojos de su luz.
Pero luego bajas la vista y parpadeas lento, vuelves a sentir aquellas preocupaciones por las cosas que valen poco, tan poco que no te alcanza para pagar, y entre ese despertar la ves aún más lejos, te arde el manazo y te arde el orgullo cuando le miras los labios imposibles y el pelo que casi te convierte en piedra cuando lo ves. Echas los ojos a la vuelta de la esquina esperando ver que el diablo haya recibido tu email, y suba como loco a la tierra con los papeles listos para saldar tus deudas y venderle lo poco que quede de ti.
Sería desastroso leer el contrato de letras rojas y darte cuenta que el "pa que te condenes" no incluye algún tipo de amor, ya entonces tú habías comprendido que las tristezas del corazón y las del bolsillo se pagan con moneda diferente, y sin embargo, usamos el mismo envase para guardarlas, cuidarlas y atesorarlas, y lo malo viene cuando el envase se llena y en la mañana estás llenos de dudas, desamor y espejos que te enseñan el verdadero espíritu patético que vive en ti.
Y cuando abres los ojos estás sin alma, sin alas, sin amor, y con un manazo que arde, arde, y con imposibles que duelen duelen, y con un futuro de dudas, deudas, y con los ojos que lloran, lloran, y con el cielo que amenaza lluvia y tú ya no sabes si es lluvia de las que mojan, de las que asustan, o de las que limpian todo lo que quieres ya no esté.
miércoles, julio 29
Conversaciones (Parte 1 y 2)
pero a las ocho de la noche seguía medio muerto.
ningún dolor que no se calme con caricias.
me quemo al renacer cuando te pienso.
procura estar ahí cuando me encuentro.
Si me tocas es que sigo vivo...
Si me lees no puedo estar muerto...
y no te has dado cuenta todavía...
A ratos, la noche, casi no me duele.
martes, julio 28
Eras tú
sábado, julio 25
Malacatonche
miércoles, julio 22
Podría
sábado, julio 18
La máquina del tiempo
jueves, julio 16
Como una canción de cuna jamás cantada...
La luz seguía encendida.
Él ya no.
Durante mucho tiempo confundió esa luz con esperanza.
Ahora sabe que solo es una casa habitada por recuerdos que nunca aprendieron a mudarse de aquel sitio
había algo extraño en quedarse un rato más.
Siempre se quedaba un ratito más.
No porque creyera que ella iba a aparecer.
Sino porque aquella despedida necesitaba contemplarse en silencio
antes de aceptar que todo terminó hace mucho.
Creía que todo ese tiempo sentado frente a una puerta significaba amor. Que la paciencia era una forma de querer. Que quedarse era una prueba de lo mucho que ella le había importado.
No estaba esperando verla salir.
Estaba esperando que el dolor se cansara antes que él.
Esperaba que algún recuerdo dejara de perseguirlo, que alguna canción dejara de tener su nombre, que alguna noche pudiera pasar sin preguntarse qué habría pasado si las cosas hubieran sido distintas.
Mientras esperaba que todo eso ocurriera, la vida siguió avanzando sin pedirle permiso.
Las estaciones cambiaron.
Las personas cambiaron.
Incluso él sin darse cuenta, cambió.
Lo único que permanecía inmóvil era ese lugar donde había decidido sentarse para no aceptar que algunas puertas no vuelven a cruzarse jamás.
