miércoles, junio 17

Y tú tan distante

Hay días tristes en que el único destello de luz es un vago recuerdo de tus ojos posándose en los míos por primera vez, sorpresivos, extrañamente familiares, como antiguas almas compañeras alojadas en nuevos recipientes.

Hay días en que las nubes llueven, mis ojos llueven, las sonrisas llueven, los recuerdos llueven, y se mojan los desiertos, se humedecen las miradas, se encharcan las comisuras, se refresca la memoria.

Hay días en que el sol calienta deslumbrando en el umbral de las ventanas, sofocando a los transeúntes, incendiando playas y sus adoquines, ciudades y sus calles asfaltadas, quemando los pies de los descalzos para los que el verano no es sinónimo de buen bronceado.

Hay días santos en que me bautizo entre tus lágrimas y me refugio en tu mezquita, me santiguo con tus abrazos y me das los santos óleos con aceite de tus consejos.

Hay días patrios en los que quisiera proclamarte mi país, tatuar en tu pecho mi escudo, inventar un himno que enaltezca nuestras guerras y victorias arrancadas a la vida, proteger tú bandera y despeñarme en tus honores.

Hay días tristes, días de lluvia, días de sol, días santos, días patrios, hay días de todo y para todo, pero hay días que no deberían de existir, los días sin ti.

lunes, junio 15

Queja formal

No es que me queje de tu ausencia en estos días, de cierta forma, disfruto y aprendo a quererte en el silencio que reina por acá, a veces prendo una vela y sacrifico un poema en tu nombre, lueguito de escribirlo, virgen ansiosa se retuerce bajo las llamas y nadie más lo volverá a leer, aunque a veces me pregunto si volverá a renacerme de las manos, convertido en viento, que reclame su muerte bajo aquel fuego haciéndome recordar de tus manos hechas colores; no es que me queje de este hueco en el pecho, es la lluvia que ha venido con el sol para llenarme de desasosiego, y entre tantas mis frases absurdas, se vuelque el cielo y me ahogue en su sed de venganzas, de cartas en papeles de olvido, que ya no vengan a robarme el sueño, tan solo, que ya no se asome la luna a hacerme pensar en ti, y en esta isla, sin señales de fe, sin señales de ti.

(querida luna acaramelada)

sábado, junio 13

No te sorprendas...

no te sorprendas que un día te coma a besos,
empezando por tu cuello,
tu alma y tus pies,
no te sorprenda que te mastique lento,
te saboree como leche asada,
y luego siga devorando tu cintura,
guardando tu espalda para el final,
y que no deje caer ni una sola gota de ti,
y que en el suelo, solo queden migajas de ayer,
y que de mí, solo quede un sueño,
y que mientras yo te coma, tus ojos hagan trizas de mi carne,
y seamos un par de almas que se tragan,
sin principio,
ni fin.

jueves, junio 11

Tu Beso

lo malo de tu beso, es que crea adicción 

Los besos que uno recupera después de imaginarse un sueño suelen ser los más cálidos, los más largos y los más dulces. El beso que se asoma en la oscuridad de una escalera (con alguien vigilando en un segundo piso), es un beso bastante adictivo, sobre todo tomando en cuenta que es un beso nuevo, porque haberlo imaginado no cuenta mucho cuando su realidad de calor te traspasa la memoria y te tira todo lo malo, para dejarte esa sensación de tener la mitad del cuerpo congelada y la mitad solo exista dentro de ese beso, como si debajo de la lengua lo único que vive es la piel tocada por esa boca.

Hay besos que entre luces rojas, amarillas y verdes despiertan a la piel, la ponen chinita y la dejan inyectada de un brillo especial, con un pequeño piquete en la vesícula, te recuerda que la piel de gallina es un traje considerablemente cómodo para días de aires frescos como este, y que bajo el sol, no necesitas ocultar las mejillas rojas ni las manos sudadas o la boca ansiosa de más.

Los besos por la espalda, contrario a pensarse de ellos como traicioneros, resultan verdaderos redentores para las curvas cosquilleantes del cuerpo, que a veces olvidan su función de darle forma a los ensueños, mientras el beso recorre los lunares, uno se le abraza como puede al atacante beso y pelea por no ser succionado para siempre en una caricia sin par.

Hoy he notado que las manos no tienen tan buena memoria como los labios, porque aún tengo el sabor de tu beso en la boca, pero las manos insisten en imaginar tu forma y de aferrarse a las mías para simular tus ganas, tu calor y el descubrimiento aquel que nos estremeció al mismo tiempo, causante luego de que los ojos se cerraran y las sensaciones se convirtieran en gobernantes de dos cuerpos un tanto aturdidos, pero despiertos y con ganas de comer.

Amanecí con el extraño bien de ansiar tus besos de mañanita, son las mismas ansias que no me han dejado dormir nomás por que traen la idea que regresarás pronto a cumplir la dosis diaria de besos, que aquel beso primero fue el inicio de una hermosa historia digna de ser escrita en algún cuadernito de bolsillo.

Pequeña Luna

¿Sabes? Talvez ya no hablemos mucho,
tal vez no estemos juntos,
tal vez ya no sepamos qué pasa en nuestras vidas.
Pero...
para ambos hay un día con lluvia
y de eso ninguno de los dos puede escapar...

jueves, junio 4

Escaleras con suspenso

Podría, de vez en cuando,
salir volando por esta ventana que me vigila.
Unirme al aullido de perros, de ambulancias, de locos,
y romper el viento en un ulular sin sentido.

Podría, a veces,
robarte el beso que piden tus labios de fuego,
salir volando por esta ventana que me sueña
y romper los trazos de realidad que son el engrudo que le da forma
al mundo.

Romper el viento como un maullido de gatos mirando la luna.

domingo, mayo 31

Fuerza Luna

Yo entiendo, a sabiendas que las peripecias de la luna por no caerse del cielo son cosas de todos los días, que igual seguirá tambaleando sin dormirse en sus laureles para nunca llegarse a caer. Ya bien sabemos lo que pasa cuando una luna se queda dormida. Y es que no es para menos, anoche me despertó el estruendo de la luna que despertó asustadísima por haber tenido una de esas sensaciones de caída repentina que los humanos solemos experimentar, y ahí estaba ella, quieta y solemne, meciéndose los cabellos y dándome la espalda a través de la ventana; yo soñé que ya no soñaba, que era viernes otra vez y estabas aquí de regreso, pero mira, entre la luna que creyó que por fin se caía y yo que desperté soñando que despertaba, ya no pude volver a dormir.

Y heme aquí, con los brazos extendidos, por si a la luna de plano se le rompe el hilo que la sostiene en el cielo desde ayer.

viernes, mayo 29

Espejo

No era el mismo, aunque el rostro disimulado con los lentes le regresaba algunos años, los hombros caídos y la panza de chelero le daban el aire de señor que tanto despreciaba cuando se miraba al espejo. Y ahí parado, Juan se miraba las cicatrices que no supieron borrarse ni con aquella pomada verde tan cara. El blues de la calle se había callado por fin, los ronquidos de un grillo y el gato del vecino arrullaban la madrugada en la ciudad. La noche fue tan larga como los dos quisieron, poco importó que aquella imagen de mujer tuvieran que compartir la habitación de sueño con su perro, de patas anudadas a la luna y brazos tejidos al nuevo sol, que vino tan puntual como siempre y tocó a la puerta que nunca pudieron cerrar; el viejo portero los vio salir a la misma hora de siempre y dar la vuelta por la misma esquina de ayer. La señora que limpia la habitación de sueños recogió los pedazos del espejo roto, que ya sabía que le cobrarían otra vez, como siempre, y ella y su marido, con tantos años a cuestas trabajando en aquel lugar, se guardaban sus historias para los nietos, que reían, jugueteaban, y emocionados y asustados le pedían al viejo: ándale abuelo, cuéntanos aquel cuento de fantasmas otra vez.

martes, mayo 26

Pensadera

Ella me vio y yo la mire de las zapatillas para arriba (ese gusto por los pies), y ella al revés, tan distinto me vio que hizo la cabeza como de lado para hallarme forma, los ojos y la piel del mismo color que yo, las manos con uñas cortadas a mordidas y los labios pintados con saliva, me agrada, ella dijo adiós y yo dije hola, creo que nos reconocimos en un sueño un par de días atrás, y unos años antes nomas se me quedaba viendo igual que ahora, pero sin hablar, y yo, la miraba de reojo espía y me reía cuando la veía jugar policías y ladrones en la calle, ella se rio y yo me puse de colores cuando me di cuenta que no me acordaba de su nombre, ella si del mío como siempre suele pasar, ella iba al centro y yo sin rumbo, pensé dejarla pasar pero se subió pronto al carro, ella también pidió de chocolate, yo también quería ver esa película, ella tampoco quería regresar temprano, ella también escribe de lo sola que se siente últimamente, ella también piensa que mi música es digna de escuchar, ella dijo buenas noches y yo dije que duermas bien.

Mañana a ver como continúa ese ver, mirar, fijar, andar, reír, reencontrar... espero no estar escribiendo un sueño nomas.

lunes, mayo 25

Cansado

Aunque me he cansado de creer en la gente, de vez en cuando disfruto su sonrisa. El asunto del amor, de la magia y de las coincidencias me harta más que un dolor de muelas, me desvela emociones, me cansa, y todo acaba en un nuevo día de hipocresías y falsos sentimientos. ¿En realidad es posible caerse así de cada ilusión? Lo superficial del príncipe siempre acabará superando a los sentimientos ridículos del ogro, siempre, y la vida no será nunca un cuento de hadas, bueno, al menos que sea un cuento un tanto oscuro, lleno de soledades, miserias, donde los personajes amados del rol principal empiecen a tratarlo con desdén, a causas inequívocas de absurdos malentendidos, entonces, quizá, la vida empiece a mezclarse con la ficción, y el príncipe acabe perdiendo la máscara, y el ogro sea amado, y los poetas cursis dejen de ser egoístas con la gente que aman tanto. No, borrón y cuenta nueva, como la película, caigamos en un hoyo, en la playa de la isla, que nos lleve a un punto mucho más alegre de la historia... Aunque me he cansado de creer en la gente, de vez en cuando disfruto su sonrisa.