Morir soñando con castillos verde esmeralda, caminos amarillos y grandes oleadas de mariposas color marrón.
Morir soñando que eres mía y que comemos de la mano del amor.
Morir soñando contigo.
Morir soñando en ti.
Morir soñando nuestras manos sujetas por un listón color marfil.
Morir soñando, morir imaginando que nos amamos, por siempre tanto como hoy.
Si, así quiero dormir, así quiero vivir este sueño color cielo contigo, este paraíso terrenal a tu lado.
Morir imaginando que esto es verdad, porque lo es y lo vivimos cada día, porque lo es y lo creemos cada vez que lo volvemos a vivir.
Por favor, si estoy soñando contigo, no dejes que me despierten... quiero morir imaginando que vivo en ti.
domingo, octubre 18
martes, octubre 13
Nowhere Man
Y de repente el cielo se tornó morado, casi todo, a excepción de un sol naranja que se extendía tercamente en el horizonte, agonizando ante la lluvia que le derretía la cara. Era el fin de la guerra y la luna lloraba lágrimas de acero, mientras las naves de los sobrevivientes abandonaban el tercer planeta con rumbo a lo desconocido, con comida y abastecimientos para menos de treinta días, solo esperaban y confiaban encontrar Atlántida de acuerdo a lo que dictaba la vieja profecía, así tuvieran que ir al otro lado del universo conocido, así tuvieran que dejar atrás lo verde y azul del viejo planeta moribundo.
viernes, octubre 9
Quién sabe
Quién sabe, a lo mejor habría sido cuestión de ponernos de acuerdo, tú sabes, arriba, abajo, de lado, adelante, atrás, quién sabe, podríamos habernos puesto de acuerdo y empezar por darnos un beso, quién sabe, podría haber sido más sencillo ir a tu casa o que tú vinieras a la mía, quién sabe, quizá el cybersexo resulte un poco mejor con monitor más grande, quién sabe, quizá con mejores conexiones alcancemos el éxtasis antes que se nos vaya la luz.
martes, octubre 6
Astuto
astuto el beso que se te escapó en mi cuello; astuta la mano larga y con ansias que dejé escapar; astuta selva no tan virgen pero húmeda y suficientemente calurosa como para no llenarse de rubor con 2 huéspedes ansiosos y con pretensiones un tanto indecisas; astuta la falda que se cayó sola y astuto el hilillo de pasión que quiso dejarnos unidos un rato; astuta noche, sabe como juntar soledades aún en extrañas épocas de frío, y calor.
viernes, octubre 2
Hoy que desperté ya no creí en amaneceres.
Vi por la ventana y a la luz que entró me la comí enterita, sin masticarla,
y sin sentir nada en la garganta tragué,
como niño que acepta la cosa extraña y gelatinosa que le regala su madre.
Tragué y no hubo más luz,
solo el techo inexacto de la casa,
apagado, inmóvil y borroso.
Burlón,
asentí con la cabeza mientras quise despertarme,
pero seguí dormido,
ansioso por seguir rasguñándole la espalda a la cordura.
y sin sentir nada en la garganta tragué,
como niño que acepta la cosa extraña y gelatinosa que le regala su madre.
Tragué y no hubo más luz,
solo el techo inexacto de la casa,
apagado, inmóvil y borroso.
Burlón,
asentí con la cabeza mientras quise despertarme,
pero seguí dormido,
ansioso por seguir rasguñándole la espalda a la cordura.
martes, septiembre 29
Dos sueños con ganas de escapar
- Anda, mira, el cielo ya no está verde, deberíamos salir y contemplar el arcoíris, quienquita y estamos justito debajo de donde dicen que se acaba y donde dicen que te encuentras una ollota llena de oro, de puritito oro.
- Pero no todo lo que brilla es oro.
- Ya lo sé, si hallamos la ollota, cerramos los ojos y con las puras manos lo agarramos, pero sin ver, pa' que no brille y no nos manche de dorado.
- ¿Y que tal que no es oro?
- Pues algo habrá de ser, ni modo que los duendes hayan dejado una ollota vacía justo al final del arcoiris.
- Anda, suena bien.
- Si, vamos, que la noche se ha puesto anaranjada y el barco fuera de la isla no tarda en llegar, la luna se ve rosa otra vez, siento que tendremos suerte si nos apuramos antes que empiecen a llover estrellas de nuevo.
- Cierto, deja me apuro y me llevo algunas ganas de más, quienquita y el cuentero hoy si nos deje salir.
- Pero no todo lo que brilla es oro.
- Ya lo sé, si hallamos la ollota, cerramos los ojos y con las puras manos lo agarramos, pero sin ver, pa' que no brille y no nos manche de dorado.
- ¿Y que tal que no es oro?
- Pues algo habrá de ser, ni modo que los duendes hayan dejado una ollota vacía justo al final del arcoiris.
- Anda, suena bien.
- Si, vamos, que la noche se ha puesto anaranjada y el barco fuera de la isla no tarda en llegar, la luna se ve rosa otra vez, siento que tendremos suerte si nos apuramos antes que empiecen a llover estrellas de nuevo.
- Cierto, deja me apuro y me llevo algunas ganas de más, quienquita y el cuentero hoy si nos deje salir.
martes, septiembre 22
Como una luna... Como un girasol...
Todas las hojas que escribí,
todo este tiempo que leí… fue solo práctica,
han sido ensayos para tu llegada;
pues quiero darte cuentos perfectos,
contarte mil historias de sirenas,
almidonarte el cielo y puedas pintarlo entero con tu risa.
Te espero con incertidumbre, con miedo,
pero con un jardín lleno de flores en mi pecho;
te espero con mis nubes, con mil arcoíris en mis ojos,
con una luna que te pondré de hamaca;
con un carrusel hecho de besos, un castillo de princesas sin ogros.
Te escucho venir con tus pasos pequeños,
con tus latidos gigantes;
te veo tan lejos y aun así abrazando mis dedos con tus manos;
te siento como un sueño entre mis brazos;
estoy listo para ti, para quererte como nunca quise en años.
Luna.
lunes, agosto 31
Sigue
La vida sigue.
Es eso que te enchina la piel
lo que te mata y lo que llena de tristeza al color morado.
Es –como si necesitara decirlo- la cadencia de tus pasos
la tarde detenida de tus manos sobre mí
el instante, petrificado, en que tu aliento me llenó de caricias
rock & roll bailando por mi piel
antes de que la noche se largara tan lejos
y nos quedara el día
que es lo que le sigue al segundero y sus interminables sesenta segundos.
Pero no es poesía.
viernes, agosto 14
Un cuento vacío... un cuento imaginado
Mientras peleas por liberar el mundo de los sueños sin fe, la cafetera explota en hordas de sabor que planean escurrírsenos despacio por la boca, llenarnos de vida y sueño diurno para de noche, estar alertas a la lluvia de lunas que amenaza con mojarnos hoy. Mientras te empeñas en la cruzada inútil por curar de tristeza a las montañas, la bicicleta abandonada le cuenta el rincón los secretos más íntimos de la habitación, las deshoras sin poder dormir, las cervezas sin música, y las risas sin eco ni remordimiento de conciencia bajo aquel colchón de cielo. Mientras deliras por las ansias locas de llenar de tus pasos al mar, la playa se retira ingenua a la tarea prodigiosa de ser balas contra la locura que nos acecha queriendo adueñarse de nuestra humanidad. El trigo de las manos resbala y los campos se vacían de luz, se llenan de sol rojo, de la tarde que herida se marcha por el mismo camino y el trovador que de su mano alimentaba la saliva del viento, decide abandonar la guerra, tirar versos de los árboles y hacer una lista de todas sus formas de decir adiós, de cerrar los ojos y olvidar. Mientras batallas contra mil dragones uno se pregunta quien imagina a quien. Un hada de pelo negro y largo, vestido azul que contempla sus alas como quien quiere descifrar el poder de los sueños aferrados a su cintura, y nada, un cuento vacío, un cuento imaginado, muchas letras en espera de ojos que no les hallen sentido y se revuelquen de placer. Aunque allá debajo de mis manos, exploten los recuerdos y las pastillas tengan el mismo efecto que quisieron tener ayer cuando llegaron a pedir asilo. Pastillas. Ideas. Sueño. Llover. Calmar. Olvidar. Ser.
lunes, agosto 10
Me gustaría ser tu gato.
Podría decirte que mis ojos
que no son de gato se dilatan
cada vez que te ven,
para no perderse de esa manera
en la que haces que me asombre
el mundo.
Me iluminas,
me desarmas,
y haces que ronronee silencioso
en mi cabeza para ti
un par de versos;
mejor dicho,
me gustaría ser como Gastón,
posar en tu ventana,
ser un animal,
sentir sin decir nada,
decir te quiero
y que tú, solamente
me escuches maullarte..
que no son de gato se dilatan
cada vez que te ven,
para no perderse de esa manera
en la que haces que me asombre
el mundo.
Me iluminas,
me desarmas,
y haces que ronronee silencioso
en mi cabeza para ti
un par de versos;
mejor dicho,
me gustaría ser como Gastón,
posar en tu ventana,
ser un animal,
sentir sin decir nada,
decir te quiero
y que tú, solamente
me escuches maullarte..
