lunes, agosto 31

Sigue

La vida sigue.
Es eso que te enchina la piel
lo que te mata y lo que llena de tristeza al color morado.
Es –como si necesitara decirlo- la cadencia de tus pasos
la tarde detenida de tus manos sobre mí
el instante, petrificado, en que tu aliento me llenó de caricias
rock & roll bailando por mi piel
antes de que la noche se largara tan lejos
y nos quedara el día
que es lo que le sigue al segundero y sus interminables  sesenta segundos.

Pero no es poesía.

viernes, agosto 14

Un cuento vacío... un cuento imaginado

Mientras peleas por liberar el mundo de los sueños sin fe, la cafetera explota en hordas de sabor que planean escurrírsenos despacio por la boca, llenarnos de vida y sueño diurno para de noche, estar alertas a la lluvia de lunas que amenaza con mojarnos hoy. Mientras te empeñas en la cruzada inútil por curar de tristeza a las montañas, la bicicleta abandonada le cuenta el rincón los secretos más íntimos de la habitación, las deshoras sin poder dormir, las cervezas sin música, y las risas sin eco ni remordimiento de conciencia bajo aquel colchón de cielo. Mientras deliras por las ansias locas de llenar de tus pasos al mar, la playa se retira ingenua a la tarea prodigiosa de ser balas contra la locura que nos acecha queriendo adueñarse de nuestra humanidad. El trigo de las manos resbala y los campos se vacían de luz, se llenan de sol rojo, de la tarde que herida se marcha por el mismo camino y el trovador que de su mano alimentaba la saliva del viento, decide abandonar la guerra, tirar versos de los árboles y hacer una lista de todas sus formas de decir adiós, de cerrar los ojos y olvidar. Mientras batallas contra mil dragones uno se pregunta quien imagina a quien. Un hada de pelo negro y largo, vestido azul que contempla sus alas como quien quiere descifrar el poder de los sueños aferrados a su cintura, y nada, un cuento vacío, un cuento imaginado, muchas letras en espera de ojos que no les hallen sentido y se revuelquen de placer. Aunque allá debajo de mis manos, exploten los recuerdos y las pastillas tengan el mismo efecto que quisieron tener ayer cuando llegaron a pedir asilo. Pastillas. Ideas. Sueño. Llover. Calmar. Olvidar. Ser.

lunes, agosto 10

Me gustaría ser tu gato.

Podría decirte que mis ojos
que no son de gato se dilatan
cada vez que te ven,
para no perderse de esa manera
en la que haces que me asombre
el mundo.

Me iluminas,
me desarmas,
y haces que ronronee silencioso
en mi cabeza para ti
un par de versos;
mejor dicho,
me gustaría ser como Gastón,
posar en tu ventana,
ser un animal,
sentir sin decir nada,
decir te quiero
y que tú, solamente
me escuches maullarte..

Ser noche y no comer estrellas / Gutapercha

Salí de cacería por la lluvia de estrellas anunciada para anoche, tenía hambre y preparé una sartén (con teflón) y un poco de aceite, la lumbre lista y la panza ansiosa, con ganas de una estrella empanizada. Pasaron varias, más rápido que lo que me pongo triste y ni sus luces pude saborear, vino otra oleada y alcé la red y la mirada esperando mi fortuna, pero a ninguna la pude atrapar.

Desperté y de madrugada quise volver caminando a mi cuarto, pero las dos estrellas no querían soltar mis brazos, íbamos volando bajo y fuerte, ellas con una risa de fiesta y yo con el aire y el rocío en la cara, viajando hacia donde sea que van las estrellas fugaces, tuve que alzar los pies para no pegarle a unas montañas, luego ya no sentí los brazos y no sentí volar, nadábamos en el aire y éramos estrellas sin preocupación alguna, volando, nadando y corriendo sin otro sentir que el aire en las puntas de cada uno de nuestros destellos, íbamos más fuerte, esquivando montañas, esquivando edificios, esquivando sartenes, y esquivando ser estrella lista para empanizar.

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Instrucciones para un Corazón con Gutapercha:

1- Querer en silencio

2- Desear el bien

3- Soltar y dejar ir

Soltar no es rendirse, es honrar lo vivido y abrazar el silencio cuando el alma ha entendido.




miércoles, agosto 5

Despedida

Te digo adiós, y acaso te quiero todavía.
Quizá no he de olvidarte, pero te digo adiós.
No sé si me quisiste... No sé si te quería...
O tal vez nos quisimos demasiado los dos.

Este cariño triste, y apasionado, y loco,
me lo sembré en el alma para quererte a ti.
No sé si te amé mucho... no sé si te amé poco;
pero sí sé que nunca volveré a amar así.

Me queda tu sonrisa dormida en mi recuerdo,
y el corazón me dice que no te olvidaré;
pero, al quedarme solo, sabiendo que te pierdo,
tal vez empiezo a amarte como jamás te amé.

Te digo adiós, y acaso, con esta despedida,
mi más hermoso sueño muere dentro de mí...
Pero te digo adiós, para toda la vida,
aunque toda la vida siga pensando en ti.

martes, agosto 4

Quería hablar de amor...

 ...luego empecé hablando de deudas, y acabé hablando de dudas, deudas, y desamor.

Hay veces que entre más te enamoras, más se empeñan en que te desenamores. Hay veces que entre más quieres a alguien, más se aleja de ti. Hay veces que entre más debes, más deudas se asoman a cobrar. ¿Será relativo nada más? ¿O será que de verdad el cariño espanta a la gente? ¿Cariño? ¿Ilusión? Sí, eso debe ser, la ilusión espanta a quien sea. Esto de los nervios por no saber hacer dinero me desespera a veces al borde de querer vender mi alma al diablo, pero el diablo no trabaja los domingos ni le interesan clientes que luego se puedan arrepentir y lo convenzan de devolverles el alma a cambio de un par de zapatos de su tamaño.

Como sea, este es uno de esos días en que despiertas bocabajo contra el mundo, hastiado hasta de ti y de lo que sea que te rodee o te vaya a rodear en las horas que vengan, con ganas de aventar todo por la ventana y pedirle por favor al perro del vecino que se calle, que se calle ya.

¿Has notado cuando crees que te enamoras que crees que ella también se ha enamorado de ti? Y tú ríes como idiota de todo lo que hace y ella te da un manazo cuando (sin querer) hablas alguna tontería y ella se ríe a carcajadas. 
Es curioso porque luego luego la perdonas y vuelves con tu risa de mente extraviada, sorbes la cerveza y ruegas que la música de Pink Floyd siga siga siga y ella siga moviendo así de lento el cuerpo, mientras te llenas los ojos de su luz.

Pero luego bajas la vista y parpadeas lento, vuelves a sentir aquellas preocupaciones por las cosas que valen poco, tan poco que no te alcanza para pagar, y entre ese despertar la ves aún más lejos, te arde el manazo y te arde el orgullo cuando le miras los labios imposibles y el pelo que casi te convierte en piedra cuando lo ves. Echas los ojos a la vuelta de la esquina esperando ver que el diablo haya recibido tu email, y suba como loco a la tierra con los papeles listos para saldar tus deudas y venderle lo poco que quede de ti.

Sería desastroso leer el contrato de letras rojas y darte cuenta que el "pa que te condenes" no incluye algún tipo de amor, ya entonces tú habías comprendido que las tristezas del corazón y las del bolsillo se pagan con moneda diferente, y sin embargo, usamos el mismo envase para guardarlas, cuidarlas y atesorarlas, y lo malo viene cuando el envase se llena y en la mañana estás llenos de dudas, desamor y espejos que te enseñan el verdadero espíritu patético que vive en ti.

Y cuando abres los ojos estás sin alma, sin alas, sin amor, y con un manazo que arde, arde, y con imposibles que duelen duelen, y con un futuro de dudas, deudas, y con los ojos que lloran, lloran, y con el cielo que amenaza lluvia y tú ya no sabes si es lluvia de las que mojan, de las que asustan, o de las que limpian todo lo que quieres ya no esté.

miércoles, julio 29

Conversaciones (Parte 1 y 2)

Querida Sonrisa Linda...
Hoy nací de nuevo al medio día
pero a las ocho de la noche seguía medio muerto.

Ninguna enfermedad menos curable que la vida,
ningún dolor que no se calme con caricias.

Es casi medianoche y como el ave fénix
me quemo al renacer cuando te pienso.

Querida, no te alarmes ni me busques,
procura estar ahí cuando me encuentro.
Si me tocas es que sigo vivo...
Si me lees no puedo estar muerto...

Anoche supe que empezaba hacer tu ayer
y no te has dado cuenta todavía...
A ratos, la noche, casi no me duele.

martes, julio 28

Eras tú

Deberíamos de prestarnos los labios cualquier día de estos.

Querida Luna:
Que te diré cuando mire tus ojos, si diez días sin ti son más que un siglo.
Que te extrañe como un niño que se perdió en la vereda,
y que lloré como un loco que encuentra lo que ha perdido.
Que me faltó tu sonrisa en los momentos felices.
Que me faltaron tus ojos al mirar el horizonte.
Que me faltaron tus manos cuando doblaba la esquina.
Que me faltó tu silueta en el medio de la noche.
Que te diré cuanto encuentre tu cara de niña,
que estuvo empapada en llanto como la mía.

Tal vez no te diga nada y te envuelva en un beso largo, cálido y callado.
Porque sé que tú, me dirás todo con una sonrisa.

sábado, julio 25

Malacatonche

¿Cómo no pensar en ti? se extraña tu voz, tu risa y tu maléfica mirada en las fotos. Hoy he estado contándole a mi cuarto, y a su maldito gusto de soledad, todos los sueños que tuve. Y no he podido acabar. Le conté de tu risa y tus pies, de la forma en que escribes y la forma en que me ves, de la forma en que tomas una coca cola, de la forma en que lees, presa de la lluvia y amores que son solo tuyos, de la manera en que llenas de archivos tu papelera, de las hormigas rojas y asesinas que asustan a la luna, de tu obsesión por ver esas películas de asesinos, de tu pelo sin peinar y planchado, de tu manía por hacer brillar las cosas, de tu hambre de sueños, de tu insaciable forma de ser, de la noche en que te soñé por primera vez.

El cuarto ríe y se da la vuelta para seguir desordenando lo que ordeno con harta calma, tres libros saltaron de la repisa de arriba, y uno de ellos se mató, pero bastó soplarle tu imagen, para que volviera en si, sacudiera las hojas, y se perdiera debajo de la cama, jugueteando y sintiendo cosquillas donde un par de eñes perdieron su estricta forma de ser.

¿Cómo no pensar en ti? Bastaron dos miradas a tu nombre, en sueños, para volver a despertar, y hallarme pensando en cien formas de llegar a tu casa, riendo, y robarte el aliento, como gato, como un vil y despreciable ladrón, luego irme, lejos de tu calle, tropezando con pequeñas piedras en forma de diamante, y dejando un rastro para no perderme, y mañana, como siempre, volverte a soñar...

miércoles, julio 22

Podría

Podría decir que no estoy triste, pero traigo un par de lágrimas asomando y queriéndose escapar, queriéndose matar de su propia tristeza, y cayendo al vacío abrazarse en una lágrima mayor que grite al mundo que te quiero; podría decir que la soledad es mi amiga pero la pateo en el trasero y la echo a la calle cada vez que puedo, aunque siempre vuelve la muy cabrona, y se asoma a la ventana y se mete al cuarto y se sienta al lado y bebe conmigo cuando me quiero emborrachar, y extraña, igual que yo, tiempos mejores e ilusiones más bonitas que este vacío eterno; podría decir que no te pienso, pero tu imagen es fuego en mi corteza y tus ramas son flor en mi verdad, no podrías estar más cerca que ahora, porque si acá estuvieras, no serías tú, ni sería yo, seríamos una fundición, una masa en forma de ganas, seríamos…

Podría decir que no estoy triste bonita, pero estoy sin ti, estás sin mí.

sábado, julio 18

La máquina del tiempo

Lo que no entienden, quizá, es que para mí solo ha pasado un segundo, un minuto, un día, según el caso... y los reencuentros son raros por lo mismo, acabo de bajarme de la máquina del tiempo y el mundo ha estado girando como loco mientras yo atravieso umbrales de espacio y vidas en cuestión de pocos pasos de las manecillas del reloj. Leo la bitácora de viaje y me esfuerzo en separar los hechos de la realidad, del pasado que ya no es y de las luces que se asoman dando vuelta a la esquina. La máquina se detiene frente al mar, y es inmenso, azul, y deletrea en las esquirlas de sus olas: e t e r n o .

Creo que el viaje ha valido la pena... aún no hay destino, pero pongo los pies en la arena y me refresca, valdría la pena caminar.

jueves, julio 16

Como una canción de cuna jamás cantada...

Solo se sentaba frente a esa puerta y sus ventanas donde alguna vez imaginó que ella volvería.
La luz seguía encendida.
Él ya no.

Durante mucho tiempo confundió esa luz con esperanza.
Ahora sabe que solo es una casa habitada por recuerdos que nunca aprendieron a mudarse de aquel sitio

había algo extraño en quedarse un rato más.
Siempre se quedaba un ratito más.

No porque creyera que ella iba a aparecer.
Sino porque aquella despedida necesitaba contemplarse en silencio
antes de aceptar que todo terminó hace mucho.

Creía que todo ese tiempo sentado frente a una puerta significaba amor. Que la paciencia era una forma de querer. Que quedarse era una prueba de lo mucho que ella le había importado.

No estaba esperando verla salir.
Estaba esperando que el dolor se cansara antes que él.

Esperaba que algún recuerdo dejara de perseguirlo, que alguna canción dejara de tener su nombre, que alguna noche pudiera pasar sin preguntarse qué habría pasado si las cosas hubieran sido distintas.

Mientras esperaba que todo eso ocurriera, la vida siguió avanzando sin pedirle permiso.

Las estaciones cambiaron.
Las personas cambiaron.
Incluso él sin darse cuenta, cambió.

Lo único que permanecía inmóvil era ese lugar donde había decidido sentarse para no aceptar que algunas puertas no vuelven a cruzarse jamás.

lunes, julio 13

Es un día de esos...

Este es un día de esos que uno quisiera regresar paso a paso para intentar repetir y enmendar cada segundo mal aprovechado, pero ya sabemos que no se puede, los mal pasos mal dados están, y las voces del pecho que gritan de desesperanza suelen irse acallando conforme la noche se las traga en su antiluz, luego, de mañana, vendrá una calma recién nacida y un camino nuevo que recorrer, creo que estoy aprendiendo a abrir los ojos más temprano, aunque los miedos niños de mañana sean monstruos y gigantes en las noches tan solas como esta, también estoy aprendiendo a ignorarlos como viejos fantasmas, y a convertir las lágrimas en espadas de fuego para combatir los males que aquejen cuando el sol se tarde en llegar. Siempre hay un mañana. Siempre hay un quizás. Mañana salgo a caminar y arreglaré pendientes, el trabajo pagadero regresa esta semana, hay que darle duro y de frente, un buen tope, a chambear.

martes, julio 7

A la noche triste...

Un texto viejito, pretendía ser parte de un segundo libro, lo busqué por que traía la nostalgia a flor de piel, lágrimas mochas y espalda adolorida con mi trabajo que dicen que no cansa, débil sujeto, moriría si hiciera algo más, con todo y eso, me duele la espalda, los pies, y los ojos tan rojos de tanto mirar, arden, lloran, y siguen tercos en mirar y mirar.

...noche triste, de repente no sé si la luna me sigue solo por seguirme, aunque sé que no estoy solo, lo siento, pero aun así me disturba el buenas noches a la pared, el te quiero al vaso de agua, y el abrazo apagado al espacio que dejó a mi lado, como sea, la extraño, y sé que no puedo seguir viviendo así, ¿las opciones? dejar de extrañarla, o seguir escribiendo poesías de cuando alguna vez fui feliz...

Aún puedo sentir tu voz al otro lado de la línea, aún tiemblo de miedo por oírle decir otra vez que ya no me quiere, y que el nuevo amor que lleva en el bolsillo es un poco mejor que yo, aunque quizá eso sea demasiado fácil, lo extraño sería que no lo fuera.

Me he sentido la viva imagen de mi propio pasado, creo que robé el alma de algún vagabundo una de estas noches que al día siguiente siempre olvido, creo que en una de estas fiestas etéreas perdí otra vez la inocencia en la gente, perdí el lente de lo bonito y se cayó del pedestal la felicidad, será que eso, será que los estuches si importan, o será que los perfumes finalmente huelen mejor que la hiel.

Ayer me encontré en un libro el pretexto ideal para olvidarla, pero se me acabó en la mañana y empecé otra vez la lista de lo que no puedo dejar atrás, aún las ideas no me alcanzan para jalarme el poco cabello que tengo y dejar de pensar en las mil razones perfectas para ponerte triste otra vez, y el tonto vaso de azul se me queda viendo y piensa: aquí vamos otra vez, al mundo de amores perdidos y relatos de los recuerdos que se mueven sin cesar.

No me dado cuenta de los pedazos de inventiva diaria que se me caen, no me he dado cuenta de las garras que me han hecho los sueños desde la otra mañana que no desperté en mi cama, en la que llamo cama aunque otros le llamen soledad; ni quise ponerme a cavilar más sucesos de cantina para no ponerme a balbucear sandeces después de todo escribir parecía un buen indicio de locura, se que debía ocultarlo, pero ayer ya no supe dónde meterme cuando la extrañé tanto, y quise emborracharme de mis trilladas cuartillas, de mis no lo sé y de mis ya no importa, para acabar así, prendido del recuerdo otra vez.

El menú de la otra noche me pareció una buena idea para empezar, el sonido de la tarde que ya se aparecía otra vez me llenó de ausencia, me llenó de nada y me vació de todo lo que ya no quería siquiera nombrar, sentí que a locura verde se apachurraba contra el techo luego de atraparla, sentí que las sombras dejaban de hacerse el amor y que los muchedumbres de los mercados estaban dispuestas a firmar la paz, acabar los gritos, dejarme pasar y comprar tan solo lo que dictaba la listita de la bolsa de atrás de su pantalón.

Supongo que no sería coherente enviarle esto a la persona del otro día, supongo que debo acostumbrarme a estas cuatro paredes, y supongo que debo acostumbrarme a olvidar las reglas de mi mundo perfecto, caminar entre lo prohibido y no olvidar que se me ha prohibido perder el orden de las ideas como pretendo hacer en este escrito hoy que tengo tanto frío.

Lo dejaré así sin terminar por que así creo que pasaré la noche, o al menos lo que resta de ella en esta mañana, o tarde, no lo sé, o no importa, o quizá no importe, después de todo esta es una noche triste…

domingo, julio 5

Hoy voy a soñar

Ella amenaza con muchos abrazos y luego se ríe; la imagino recargada con el codo en el escritorio mirando la pantalla de luz y con una risa de esas que no puedes evitar, con el pelo de colores y las manos de hada recorre el teclado y dibuja palabras de tranquilidad, de paz, y de quien sabe que ya no come sola ni recorre sola el camino a casa, en alguna parte del pensamiento es acechada por la distancia y por el quizás de un nuevo día, pero no, sola no. Yo me acurruco para dormir y escapar del frío de las últimas noches, los días de melancolía siguen naciendo cuando se les hincha su gana y tal como dicta el horóscopo suelo deprimirme como digno capricornio de un segundo a otro, luego cambio de vista y los panoramas distintos alardean felicidad, las voces en el radio y el buenas noches reconfortan, estoy lleno y estoy sudando alegrías, quiero regalarlas y no ser el grinch que suele amanecer con el brazo derecho dormido y la baba seca en el cachete.

Voy a dormir, voy a soñar, voy a espantar los malos sueños al menos por esta noche, voy a soñar que ando cerca de un río, y que no hay donde poner la cámara y entonces ella ríe al verme batallar, luego, nos burlamos al sacar la foto nosotros mismos porque nadie ha querido pasar por ahí para ayudar, voy a robarme ese momento para soñarlo y descansar como si hubiera sido yo, como si hubiera sido ella, como si todo fuera distinto, como si no fuera un capricornio, como si no quisiera empezar a sentirme solo.

viernes, julio 3

Nocturno con sueño en los ojos

La casa, el calor, los gatos, el olor a tierra mojada, los equipos muertos, las letras cansadas, las voces grabadas, las luces apagadas, las gotas tocando el techo, las paredes acurrucándose, los ojos vacilando, las telarañas creciendo, las sombras aumentando, la lagartija mirando, la humedad espantando, la cama oliendo a noche, la noche oliendo a tormenta, las cortinas embarradas, el celular mudo, el ratón esquivo, el mensajero gritando, los anuncios pasando, mi voz inexistente, las fotos de colores, tu ausencia, y yo. 

miércoles, junio 17

Y tú tan distante

Hay días tristes en que el único destello de luz es un vago recuerdo de tus ojos posándose en los míos por primera vez, sorpresivos, extrañamente familiares, como antiguas almas compañeras alojadas en nuevos recipientes.

Hay días en que las nubes llueven, mis ojos llueven, las sonrisas llueven, los recuerdos llueven, y se mojan los desiertos, se humedecen las miradas, se encharcan las comisuras, se refresca la memoria.

Hay días en que el sol calienta deslumbrando en el umbral de las ventanas, sofocando a los transeúntes, incendiando playas y sus adoquines, ciudades y sus calles asfaltadas, quemando los pies de los descalzos para los que el verano no es sinónimo de buen bronceado.

Hay días santos en que me bautizo entre tus lágrimas y me refugio en tu mezquita, me santiguo con tus abrazos y me das los santos óleos con aceite de tus consejos.

Hay días patrios en los que quisiera proclamarte mi país, tatuar en tu pecho mi escudo, inventar un himno que enaltezca nuestras guerras y victorias arrancadas a la vida, proteger tú bandera y despeñarme en tus honores.

Hay días tristes, días de lluvia, días de sol, días santos, días patrios, hay días de todo y para todo, pero hay días que no deberían de existir, los días sin ti.

lunes, junio 15

Queja formal

No es que me queje de tu ausencia en estos días, de cierta forma, disfruto y aprendo a quererte en el silencio que reina por acá, a veces prendo una vela y sacrifico un poema en tu nombre, lueguito de escribirlo, virgen ansiosa se retuerce bajo las llamas y nadie más lo volverá a leer, aunque a veces me pregunto si volverá a renacerme de las manos, convertido en viento, que reclame su muerte bajo aquel fuego haciéndome recordar de tus manos hechas colores; no es que me queje de este hueco en el pecho, es la lluvia que ha venido con el sol para llenarme de desasosiego, y entre tantas mis frases absurdas, se vuelque el cielo y me ahogue en su sed de venganzas, de cartas en papeles de olvido, que ya no vengan a robarme el sueño, tan solo, que ya no se asome la luna a hacerme pensar en ti, y en esta isla, sin señales de fe, sin señales de ti.

(querida luna acaramelada)

sábado, junio 13

No te sorprendas...

no te sorprendas que un día te coma a besos,
empezando por tu cuello,
tu alma y tus pies,
no te sorprenda que te mastique lento,
te saboree como leche asada,
y luego siga devorando tu cintura,
guardando tu espalda para el final,
y que no deje caer ni una sola gota de ti,
y que en el suelo, solo queden migajas de ayer,
y que de mí, solo quede un sueño,
y que mientras yo te coma, tus ojos hagan trizas de mi carne,
y seamos un par de almas que se tragan,
sin principio,
ni fin.

jueves, junio 11

Tu Beso

lo malo de tu beso, es que crea adicción 

Los besos que uno recupera después de imaginarse un sueño suelen ser los más cálidos, los más largos y los más dulces. El beso que se asoma en la oscuridad de una escalera (con alguien vigilando en un segundo piso), es un beso bastante adictivo, sobre todo tomando en cuenta que es un beso nuevo, porque haberlo imaginado no cuenta mucho cuando su realidad de calor te traspasa la memoria y te tira todo lo malo, para dejarte esa sensación de tener la mitad del cuerpo congelada y la mitad solo exista dentro de ese beso, como si debajo de la lengua lo único que vive es la piel tocada por esa boca.

Hay besos que entre luces rojas, amarillas y verdes despiertan a la piel, la ponen chinita y la dejan inyectada de un brillo especial, con un pequeño piquete en la vesícula, te recuerda que la piel de gallina es un traje considerablemente cómodo para días de aires frescos como este, y que bajo el sol, no necesitas ocultar las mejillas rojas ni las manos sudadas o la boca ansiosa de más.

Los besos por la espalda, contrario a pensarse de ellos como traicioneros, resultan verdaderos redentores para las curvas cosquilleantes del cuerpo, que a veces olvidan su función de darle forma a los ensueños, mientras el beso recorre los lunares, uno se le abraza como puede al atacante beso y pelea por no ser succionado para siempre en una caricia sin par.

Hoy he notado que las manos no tienen tan buena memoria como los labios, porque aún tengo el sabor de tu beso en la boca, pero las manos insisten en imaginar tu forma y de aferrarse a las mías para simular tus ganas, tu calor y el descubrimiento aquel que nos estremeció al mismo tiempo, causante luego de que los ojos se cerraran y las sensaciones se convirtieran en gobernantes de dos cuerpos un tanto aturdidos, pero despiertos y con ganas de comer.

Amanecí con el extraño bien de ansiar tus besos de mañanita, son las mismas ansias que no me han dejado dormir nomás por que traen la idea que regresarás pronto a cumplir la dosis diaria de besos, que aquel beso primero fue el inicio de una hermosa historia digna de ser escrita en algún cuadernito de bolsillo.