miércoles, marzo 10

Admito

la verdad no se que sentir ni que pensar hoy e caminado toda la tarde intentando buscar a alguien quien me acompañe en esa larga caminata, las personas no están cuando uno las necesita... lo que me di cuenta ya de noche y de regreso a mi casa fue que aun siento pena y dolor por todo lo que a pasado es decir, extraño a gianmarco, me pierdo buscándolo no puedo hablar de él, me causa dolor solo se que después de lo que paso no quede bien, estoy mal y cada vez creo estar mal siento un gran hueco en mi y no se como llenarlo, es esta sensación de haberlo perdido saber que nunca mas estará con nosotros me hace estallar en sentimientos que aun no logro expulsar, ¿pero que debo hacer? ¿como debo actuar? siempre e sido callado con mis cosas pero esto ya no se como manejarlo a veces me dan ganas a veces... hasta que no este curado seguiré como estoy intentando encontrarme ya no dañar mas personas

Migraña

Yo sigo sin entender que a sido lo que paso, si fue mi actitud hacia ti te vuelvo a pedir perdón, no encuentro algun motivo que sea justificación no logro entrar en razón. Y disculpame si el llanto a inundado tu habitación cuando en las noches durante el sueño me encuentras en el rincón y te asalta el remordimiento de besar sin sentir pasión. Enséñame por favor a vivir tanto tiempo juntos sin llegarme a enamorar. Que fácil te fue fingirme y hacerme creer en ti, difícil sera olvidarte pues fui junto a ti feliz, explicame como le haces para tan rapido olvidaaaar

jueves, marzo 4

Demonios

La historia es simple: cuando Juan despertó, se vio acechado por 3 demonios.

Abrió los ojos y un velo blanco le cubría la cara, en el cielo, muy alto, 3 demonios agitaban las alas y surcaban el viento, de repente, uno se acercaba más y aleteaba justo en la cara de Juan, este cerraba los ojos y rezaba tonterías, se arrepentía de haber huido del catecismo el día que enseñaron a matar demonios (como San Gabriel).

Los 3 demonios eran demasiado rápidos, ojos mil, piel extraña y alas que hacían un ruido infernal, Juan podía escucharlos reír, podía oler su malicia, y él supo que estaba cerca del final, no tenía manos, ni pies, y ese velo en los ojos no dejaba ver claro, nada más allá del velo, todo blanco, y él, indefenso, ante los demonios alados.

Juan recordó una breve oración, unas breves, pero poderosas palabras:
Padre nuestro que estás en los cielos, santificado... la puerta se abrió, Juan no podía ver pero un ser brillante caminaba lento por la atmósfera, los demonios se alejaron por un momento, y el ser de luz dejó algo al lado de donde yacía juan, un algo, luego se fue. Juan estiró lo que creyó era su brazo izquierdo, aún lo tenía, pero sin saber, sintió en su mano un arma divina, era roja, como los ojos de los demonios, y pudo saborear el poder inmenso de aquella arma, un arma legendaria, el arma de los dioses - pensó. Los demonios notaron aquello, y decidieron dar el golpe final, los 3 se lanzaron fuertes y decididos sobre el débil humano, que ahora parecía verlos de manera distinta.

Juan sacudió la sábana de su cabeza, brincó de la cama de abajo y empuñó en su mano derecha el matamoscas rojo. ¡Gracias má! - gritó, y blandiendo el arma cual guerrero divino, avivó la mirada siguiendo el vuelo de los 3 demonios, gritando: ¡Ora si putas moscas! ¡Vamos a ver si siguen jodiendo...!



lunes, marzo 1

Camanchaca

yo no voy a disculparme por gritar tu nombre fuerte al cielo,
no voy a disculparme por el beso robado ni por la forma de ver tus pies,
no voy a disculparme por tus fotos que encierro en mi cajón,
no voy a disculparme por mirarte así como te miro ni por las cosas que digo casi siempre sin pensar,
no voy a disculparme por nuestra soledades juntas,
no voy a disculparme por no ser un hombre perfecto y tener los ojos color negro,
no voy a disculparme por los dientes chuecos y las muecas a la hora de comer,
no voy a disculparme por mis sueños y el poco pelo que no se empeña en crecer,
no voy a disculparme por secuestrarte a veces 1 segundo y contarte todo o que te quisiera hacer,
no voy a disculparme por entrar sigiloso a tu casa alguna de estas noches,
no voy a disculparme por pensar en ti de noche, de día y a veces cada atardecer,
no voy a disculparme por quererte,
no voy a disculparme por no ser nada de lo que quisiera ser.
yo no voy a disculparme por ya no decir que te amo,
y yo no voy a disculparme por la vida que te quité ayer.

viernes, febrero 26

Certificado

si me preguntas a donde voy o que esperas que pase contigo las dos respuestas en realidad no importan puesto que estoy a donde iba y esta pasando lo que esperaba


dejar trankilo todo

lunes, febrero 22

El fin

Y sucedió que un día, todos los cuentos felices del mundo terminaron mal. A la vuelta de la esquina quedaron los vendedores de sueños, los destripadores de joyas, los cuentacuentos modernos que se habían quedado sin imaginación. Y entre todos, el otro yo de cada quien, difuminándose en deseos mal formulados, en papelitos guardados en pequeñas cajas de cartón. Tú sabes, deseos esenciales de un año mejor caminado.

Sin saberse todavía muerto y agitando las cortas alas en la espalda, aquel dragón escribió: Había una vez...

sábado, febrero 20

Utopia

Si llego la despedida, si es momento de volar no retrases tu salida, cuida bien de tus maletas y no vallas a llorar. No te olvides de los recuerdos, no los vallas a llamar pon en orden tu librero, saca al gato y baña al perro que también te extrañaran, tal vez suene un tanto idiota que te diga que el rencor de los pleitos cotidianos se acabaron y me parecen tontos hoy. Te agradezco ese cuadro en navidad tus lecciones sobre la vida y la complicidad de un beso que a una hermana no se da Si la voz se te quebrara por que no puedas fingir diles que es gripe agreste que de eso nadie muere y que es ora de partir, No detengo mas tu viaje y aunque se que aprenderé a vivir sin tu presencia que lleno mi adolescencia se que no, Se que no te Olvidaré

lunes, febrero 15

Abuelo

Hoy tu te has marchado y a mi me urge saber como hago ahora si tu tampoco estas a mi lado.

sábado, febrero 6

Extranjerismos

Un texto viejito, pretendía ser parte de un segundo libro, lo busque por que traia la nostalgia a flor de piel, lágrimas cojas y espalda adolorida con un trabajo que dicen que no cansa, débil sujeto, moriría si hiciera algo más, con todo y eso, me duele la espalda, los pies, y los ojos tan rojos de tanto mirar, arden, lloran, y siguen tercos en mirar y mirar.

... noche triste, de repente no se si la luna me sigue solo por seguirme, aunque se que no estoy solo, lo siento, pero aún así me trastorna el buenas noches a la pared, el te quiero al vaso de agua, y el abrazo apagado al espacio que dejó a mi lado, como sea, la extraño, y se que no puedo seguir viviendo así, ¿las opciones? dejar de extrañarla, o seguir escribiendo poesías de cuando alguna vez fui muy feliz...

Aún puedo sentir tu voz al otro lado de la línea, aún tiemblo de miedo por oírle decir otra vez que ya no me quiere, y que el nuevo amor que lleva en el bolsillo es un poco mejor que yo, aunque quizá eso sea demasiado fácil, lo extraño sería que no lo fuera.

Me he sentido la viva imagen de mi propio pasado, creo que robé el alma de algún vagabundo una de estas noches que al día siguiente siempre olvido, creo que en una de estas fiestas etéreas perdí otra vez la inocencia en la gente, perdí el lente de lo bonito y se cayó del pedestal la felicidad, será que eso, será que los estuches si importan, o será que los perfumes finalmente huelen mejor que la melancolía.

Ayer me encontré en un libro el pretexto ideal para olvidarla, pero se me acabó en la mañana y empecé otra vez la lista de lo que no puedo dejar atrás, aún las ideas no me alcanzan para jalarme el cabello que tengo y dejar de pensar en las mil razones perfectas para ponerte triste otra vez, y el tonto vaso de azul se me queda viendo y piensa: aquí vamos otra vez, al mundo de amores perdidos y relatos de los recuerdos que se mueven sin cesar.

No me dado cuenta de los pedazos de inventiva diaria que se me caen, no me he dado cuenta de las garras que me han hecho los sueños desde la otra mañana que no desperté en mi cama, en la que llamo cama aunque otros le llamen soledad; ni quise ponerme a pensar más sucesos de cantina para no ponerme a balbucear sandeces después de todo escribir parecía un buen indicio de locura, se que debía ocultarlo, pero ayer ya no supe donde meterme cuando la extrañé tanto, y quise emborracharme de mis trilladas hojas, de mis no lo sé y de mis ya no importa, para acabar así, prendido del recuerdo otra vez.

El menú de la otra noche me pareció una buena idea para empezar, el sonido de la tarde que ya se aparecía otra vez me llenó de ausencia, me llenó de nada y me vació de todo lo que ya no quería siquiera nombrar, sentí que a locura verde se apachurraba contra el techo luego de atraparla, sentí que las sombras dejaban de hacerse el amor y que los muchedumbres de los mercados estaban dispuestas a firmar la paz, acabar los gritos, dejarme pasar y comprar tan solo lo que dictaba la listita de la bolsa de atrás de su pantalón.

Supongo que no sería coherente enviarle esto a la persona del otro día, supongo que debo acostumbrarme a estas cuatro paredes, y supongo que debo acostumbrarme a olvidar las reglas de mi mundo perfecto, caminar entre lo prohibido y no olvidar que se me ha prohibido perder el orden de las ideas como pretendo hacer en este escrito hoy que tengo tanto frío.

Lo dejaré así sin terminar por que así creo que pasaré la noche, o al menos lo que resta de ella en esta mañana, o tarde, no lo sé, o no importa, o quizá no importe, después de todo esta es una noche triste…

miércoles, febrero 3

Inesperado

A ti, por ser, por estar. Indiscutiblemente, al mar, que con el alma abierta pegó un grito de madrugada y alcanzó a decir un te quiero justo antes de dormir; al mar sin sueño, al mar sin dueño, al mar que quiero volver a sentir en oleadas de luz a mi espalda y mi andar.

Ella decía: ¿Por qué no saludas? Yo pensaba: ¿Quién diablos es?. Ella decía: Hola Yo pensaba: ¿Qué no ya la saludé?. Ella tenía una imagen larga, yo la recorté. Ella dijo: hola jefe de jefes. Yo la saludé. Ella se metió en mi vida. Yo la dejé entrar. Ella prometió muchos abrazos. Yo me emocioné. Ella vino a robarme el alma. Yo se la regalé. Ella deja besos de colores. Yo los como al anochecer. Ella es luna y es el vino. Yo soy náufrago, yo soy el que ella nunca imaginó que iba a ser.